
Un análisis de casi 74 millones de señales de radio detectadas alrededor del objeto interestelar 3I/ATLAS no encontró evidencia de tecnología extraterrestre. El resultado refuerza la hipótesis de que este raro visitante tiene un origen natural y un comportamiento compatible con el de un cometa.
La investigación, publicada el 3 de setiembre en The Astronomical Journal, examinó las emisiones de radio captadas por el Allen Telescope Array (ATA), en Estados Unidos. Los científicos observaron el objeto durante más de siete horas en frecuencias entre 1 y 9 gigahercios.
Los investigadores consideran que las señales de radio de banda estrecha representan una de las posibles tecnofirmas más prometedoras. La razón es que no existen fenómenos naturales conocidos capaces de producirlas.
Sin embargo, tras revisar cerca de 74 millones de detecciones iniciales, el equipo redujo la muestra a apenas 211 eventos que requerían una inspección detallada. Ninguno superó las verificaciones finales. Todos pudieron explicarse por interferencias generadas por tecnologías humanas en la Tierra o por satélites.
¿Qué es el 3I/ATLAS?
El objeto fue descubierto en julio de 2025 por el sistema ATLAS. Su trayectoria hiperbólica y su elevada velocidad indicaron desde el inicio que se formó fuera del entorno del sistema solar.
Además, observaciones realizadas por distintos grupos científicos detectaron actividad cometaria. Entre las evidencias figuró una nube de gas y polvo alrededor de su núcleo. Ese comportamiento coincide con el esperado para un objeto natural.
Pese a ello, los especialistas sostienen que los visitantes interestelares deben estudiarse también desde la perspectiva de la búsqueda de inteligencia extraterrestre.
La autora principal del estudio, Sofia Sheikh, explicó que el interés científico no surgió por sospechas concretas sobre el 3I/ATLAS. El objetivo consiste en comprender cuáles características son habituales en esta población de objetos.
Según indicó, las sondas Voyager enviadas por la humanidad algún día podrían convertirse en artefactos extraterrestres para otros sistemas estelares. Por esa razón, resulta importante conocer el comportamiento natural de los objetos interestelares y detectar posibles anomalías en futuras observaciones.
Una respuesta en menos de un día
Las observaciones comenzaron cerca de 23 horas después del anuncio del descubrimiento.
Esa rapidez permitió demostrar la capacidad de reacción del observatorio ante fenómenos astronómicos poco frecuentes.
El equipo utilizó una amplia porción del espectro de radio. Esto proporcionó una cobertura considerablemente mayor que la de búsquedas anteriores.
Durante la campaña, los investigadores aplicaron filtros especializados para eliminar interferencias producidas por sistemas de comunicación terrestres, satélites y otras fuentes artificiales.
El valor de buscar tecnofirmas
La coautora Valeria Garcia López afirmó que los resultados evidencian el potencial de la tecnología disponible en la actualidad.
La investigadora señaló que la experiencia con el 3I/ATLAS demuestra que la detección de una señal tecnológica resulta técnicamente viable con los instrumentos actuales. También destacó la importancia de mantener este tipo de búsquedas incluso en objetos donde no se espera encontrar indicios artificiales.
¿Qué significa este hallazgo?
Aunque el estudio no detectó ninguna tecnofirma alienígena, sí permitió establecer límites para posibles transmisiones cercanas al objeto.
Los científicos calcularon que en las frecuencias observadas no existían señales con una potencia superior a entre 10 y 110 vatios. Esa capacidad energética es comparable con la de muchos electrodomésticos de uso cotidiano.
Para los autores, el principal aporte de la investigación es metodológico.
El trabajo demuestra que los observatorios pueden reaccionar con rapidez ante el descubrimiento de nuevos objetos interestelares y someterlos a búsquedas sistemáticas de señales tecnológicas.
Al mismo tiempo, estas observaciones contribuyen a comprender mejor la composición y el comportamiento de materiales formados en otros sistemas planetarios.
A medida que aparezcan nuevos visitantes interestelares, campañas similares podrían convertirse en una práctica habitual para la comunidad científica. Incluso cuando no detectan señales de tecnología extraterrestre, aportan información valiosa sobre algunos de los objetos más raros y enigmáticos observables en el cosmos.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
