
El jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, Pablo Ortiz Romero, afirmó que la inteligencia artificial tiene el potencial de terminar con las listas de espera en esta especialidad. Según el experto, esta tecnología permitirá que los médicos enfoquen su atención en los casos de mayor complejidad.
Ortiz Romero explicó en una conferencia de la Fundación Ramón Areces que estas herramientas resolverán diagnósticos sencillos en pocos años. El especialista señaló que el trabajo conjunto entre humanos y máquinas ofrece mejores resultados que el esfuerzo individual de cada parte.
En la actualidad, sistemas como ‘Pander’ ya superan la precisión humana en ciertos campos. Esta plataforma, entrenada con 2.000.000 de imágenes, fue 10% más efectiva que los dermatólogos en la detección temprana del melanoma.
Otro dispositivo, denominado ‘Vectra’, utiliza 40 cámaras para reconstruir el cuerpo en tres dimensiones. Esta tecnología analizó a 500 pacientes y clasificó con exactitud 2.600 lunares, lo que permitió identificar 216 tumores malignos.
El doctor señaló que con una sola fotografía, la herramienta superó a los expertos humanos en la identificación de melanomas precoces, con una exactitud del 75% frente al 30% registrado por los médicos.
En el Reino Unido, el sistema ‘Skin Analytics’ ya toma decisiones autónomas sobre lesiones benignas. Ortiz indicó que este programa alcanzó una precisión del 99,7%, mientras que los equipos de especialistas obtuvieron un 98,9% de aciertos.
El médico mencionó que a nivel global, cerca de 2.000 millones de personas padecen algún mal dermatológico.
El catedrático de la Universidad Complutense de Madrid también señaló que la tendencia futura apunta a realizar menos biopsias. La medicina se enfocará en el uso de biomarcadores y dispositivos de monitoreo constante para detectar reacciones a medicamentos de forma inmediata.
Ortiz Romero vaticinó que la medicina de precisión permitirá curar múltiples enfermedades genéticas en el futuro. El experto concluyó que el tratamiento del cáncer migra hacia una atención personalizada basada en mutaciones específicas de cada paciente.

