
El Telescopio Espacial Hubble captó por primera vez imágenes detalladas de la agonía de una estrella similar al Sol en la Nebulosa del Huevo, ubicada a unos 1.000 años luz en la constelación de Cygnus. El hallazgo permitió observar con nitidez una fase estelar breve y poco documentada.
La imagen mostró un espectáculo de luces generado por una estrella en sus etapas finales. La estructura quedó modelada por polvo estelar recién eyectado, lo que ofreció una vista sin precedentes de este proceso cósmico.
En el centro de la Nebulosa del Huevo se encuentra una estrella oculta tras una densa nube de gas gris. La nube se alinea en la imagen desde la una hasta las siete en punto. De esta envoltura emergen dos potentes haces de luz que atraviesan grandes orificios y forman conos estrechos hacia las diez y las cuatro en punto.
La nube central aparece rodeada por capas concéntricas de gas iluminadas por la luz estelar. Estas capas reflejan luz adicional cuando reciben el impacto de los haces gemelos. El efecto genera ondas visibles y refuerza el espectáculo luminoso. Un cúmulo de estrellas más pequeñas con picos en forma de cruz rodea la nebulosa sobre un fondo oscuro.
La Nebulosa del Huevo destaca por ser la primera nebulosa preplanetaria descubierta. También es la más joven y la más cercana identificada hasta ahora. Este estadio antecede a la formación de una nebulosa planetaria, que surge cuando una estrella moribunda expulsa sus capas externas.
La fase preplanetaria dura solo unos pocos miles de años. Esta brevedad convierte a la nebulosa en un laboratorio natural para estudiar la evolución estelar tardía.
En esta etapa, la nebulosa irradia luz al reflejar el brillo de su estrella central, que escapa por una pupila polar en el polvo denso circundante. La luz procede de un disco polvoriento expulsado desde la superficie estelar hace apenas unos cientos de años.
Los haces iluminan lóbulos polares de rápido movimiento que atraviesan arcos concéntricos más antiguos y lentos. Las formas y desplazamientos sugieren interacciones gravitacionales con estrellas compañeras ocultas dentro del espeso disco de polvo.
Las estrellas como el Sol desprenden sus capas exteriores cuando agotan el hidrógeno y el helio. El núcleo expuesto se calienta e ioniza el gas circundante. Ese proceso origina las envolturas brillantes visibles en nebulosas planetarias como la Hélice. Sin embargo, la Nebulosa del Huevo aún se encuentra en la fase de transición preplanetaria.
Los patrones simétricos observados por el Hubble no coinciden con una explosión violenta como una supernova. Los arcos, lóbulos y la nube central responden a una serie coordinada de eventos de expulsión de material en el núcleo enriquecido en carbono de la estrella.
Estas estrellas envejecidas desempeñan un papel clave en la formación y liberación de polvo cósmico. Ese material puede sembrar futuros sistemas estelares, incluido el sistema solar, que se formó hace 4.500 millones de años.
El Hubble observó la Nebulosa del Huevo en varias ocasiones. En 1997 obtuvo una imagen en luz visible con la cámara WFPC2. Luego captó una en infrarrojo cercano con NICMOS. En 2003 la cámara ACS ofreció una nueva perspectiva. En 2012 la WFC3 se centró en la nube de polvo central y en los flujos de gas.
Las observaciones más recientes con la WFC3 incluyeron datos infrarrojos. Estas imágenes revelaron haces intensos de luz y flujos de hidrógeno molecular caliente que emergen de la nube interior en tonos naranjas.
Los anillos concéntricos se formaron por estallidos sucesivos de la estrella cada pocos cientos de años. La luz reflejada en esos anillos aportó detalles cruciales sobre la estrella central, que no resulta accesible de forma directa.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
