
Un estudio científico internacional reveló la medición más precisa hasta ahora del tamaño y la forma de Júpiter, el planeta más grande del sistema solar. La investigación apareció publicada este lunes 2 en la revista Nature Astronomy y utilizó datos recientes enviados por la sonda Juno de la NASA, lanzada en 2011.
La investigación, liderada por el Instituto Weizmann de Ciencias, contó con la participación de astrónomos de Italia, Estados Unidos, Francia y Suiza. Los resultados actualizaron mediciones que permanecieron vigentes durante más de cinco décadas.
Las nuevas mediciones indican que Júpiter es ligeramente más pequeño de lo que se estimaba. El planeta presenta cerca de 8 kilómetros menos de diámetro en la región del ecuador y 24 kilómetros menos de achatamiento en los polos. Esto significa que el gigante gaseoso posee una forma más “acinturada” de lo que indicaban los cálculos anteriores.
Según explicó el investigador Eli Galanti, del Instituto Weizmann, las estimaciones previas se basaron en solo seis mediciones realizadas hace más de 50 años por las misiones Voyager y Pioneer de la NASA. En contraste, el nuevo análisis utilizó 26 mediciones obtenidas directamente por la nave Juno, lo que permitió un nivel de precisión superior.
El avance fue posible gracias a nuevas tecnologías y métodos de cálculo. En el pasado, para determinar el tamaño de un planeta bastaba conocer su distancia y observar su rotación. Hoy, las mediciones precisas requieren conjuntos complejos de datos, modelos avanzados y herramientas más sofisticadas.
La sonda Juno comenzó a orbitar Júpiter en 2016. Desde entonces, envió grandes volúmenes de datos sobre el planeta y sus lunas. En 2021, la NASA extendió la misión y modificó la órbita de la nave, lo que permitió que, desde la perspectiva terrestre, Juno pasara por detrás de Júpiter.
Durante esos momentos, la comunicación directa con la sonda se interrumpe de forma temporal. Sin embargo, esta situación permitió realizar mediciones clave. Cuando Juno pasa detrás del planeta, la atmósfera de Júpiter bloquea y desvía la señal de radio, lo que facilita una medición precisa de su tamaño.
El investigador Scott J. Bolton, del Instituto de Investigación Southwest, explicó que el seguimiento de cómo se curva la señal de radio al atravesar la atmósfera permitió obtener datos inéditos. Estos registros ofrecieron una imagen más clara de la estructura atmosférica y física del planeta.
La científica Maria Smirnova, quien desarrolló una técnica especial para procesar los datos de Juno, detalló que el análisis de las señales de radio permitió crear mapas detallados de temperatura y densidad, lo que produjo la representación más precisa del tamaño y la forma de Júpiter hasta ahora.
Galanti señaló que diferencias de apenas algunos kilómetros resultan cruciales. Ajustar el radio del planeta mejora los modelos del interior de Júpiter, al alinearlos de forma más precisa con los datos gravitacionales y las mediciones atmosféricas disponibles.
Estos ajustes no solo impactan el conocimiento sobre Júpiter. Los científicos consideran al planeta como el modelo de referencia para el estudio de gigantes gaseosos, tanto dentro como fuera del sistema solar. Por ello, los resultados aportan información clave para comprender la estructura de planetas similares.
El papel de los vientos extremos
El investigador Yohai Kaspi, también del Instituto Weizmann, indicó que las mediciones anteriores no tomaron en cuenta los vientos extremadamente poderosos de Júpiter. La nueva investigación incorporó este factor en los cálculos.
Al considerar estos vientos, el equipo logró resolver discrepancias antiguas presentes en estudios previos. Los datos de radio permitieron observar con mayor claridad la profundidad de los vientos zonales y la dinámica de los ciclones polares del planeta.
Investigaciones previas de Kaspi sobre los ciclones polares demostraron que el estudio de estas estructuras ayuda a entender la relación entre la atmósfera de Júpiter y su interior. Esta conexión resultó clave para interpretar los nuevos datos.
Los científicos consideran que Júpiter fue probablemente el primer planeta en formarse en el sistema solar. Por esta razón, analizar su interior acerca a la comunidad científica a comprender cómo surgieron y evolucionaron otros cuerpos celestes en la Vía Láctea.
Las técnicas desarrolladas en este estudio también se aplicarán al análisis de los datos de la misión JUICE, de la Agencia Espacial Europea, lanzada en 2023. Esta misión incluye un instrumento diseñado por el Instituto Weizmann que permitirá profundizar en el estudio de la atmósfera del gigante gaseoso.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
