
Un jaguarundi, también conocido como gato moro, apareció por primera vez en la Estación Ecológica Grão-Pará, ubicada en la frontera entre Brasil y Guyana. El hallazgo ocurrió durante un monitoreo ambiental realizado entre noviembre del 2025 y febrero del 2026.
El felino fue registrado por cámaras del Programa Grande Tumucumaque en una de las áreas protegidas más extensas de la Amazonía brasileña. La especie tiene cuerpo alargado, cabeza pequeña y cola larga. Además, figura como vulnerable a la extinción según el Sistema de Evaluación del Riesgo de Extinción de la Biodiversidad del ICMBio.
Aunque el jaguarundi habita en todos los biomas de Brasil, mantiene una baja densidad poblacional. Por esa razón, sus apariciones suelen llamar la atención de investigadores y organizaciones ambientales.
Hace un mes, el animal también apareció en la Reserva Particular del Patrimonio Natural Serra Parque Jaboticaba, en la Serra Gaúcha. Ese registro confirmó la amplia distribución de la especie en territorio brasileño.
El monitoreo en Grão-Pará forma parte de un proyecto liderado por el Instituto Amazónico de la Gente y el Medio Ambiente (Imazon) y el Instituto de Investigación y Formación Indígena (Iepé), junto con organizaciones indígenas. La iniciativa contempla un seguimiento de fauna y flora durante 15 años en las unidades de conservación Esec Grão-Pará y Rebio Maicuru.
El programa cubre cerca de 10 millones de hectáreas de bosque en el Escudo de las Guayanas. Esa región limita con Guyana Francesa, Guyana y Surinam. Además, concentra especies consideradas raras en la Amazonía.
La investigadora del Imazon y bióloga del proyecto, Jarine Reis, explicó que el monitoreo permitirá entender cómo responden las especies a los impactos del cambio climático. También indicó que la información podría fortalecer la protección territorial.
Durante tres meses de trabajo en la selva, las cámaras identificaron cerca de 44 especies de animales de mediano y gran tamaño. Entre ellas destacan la danta, el oso hormiguero, el armadillo, el puma, el jaguar y el gato moro.
El balance preliminar registró además 94 mamíferos y 50 aves cinegéticas.
La investigación cuenta con la participación de nueve monitores indígenas que recibieron capacitación especial para realizar el trabajo de campo. Una de las participantes, Erlane Tiriyó, de la aldea Boca do Marapi, señaló que la experiencia permitió ampliar el conocimiento sobre las especies y compartir esa información con las comunidades y las nuevas generaciones.
El monitoreo continuará en agosto de este año. El equipo abrirá una nueva ruta en la selva e instalará 15 cámaras adicionales y 15 grabadores bioacústicos capaces de captar sonidos de aves e insectos.
Jarine Reis agregó que el trabajo conjunto con pueblos indígenas fortalece la integración territorial y mejora la protección de áreas vecinas.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
