
La meditación puede generar cambios medibles en el cerebro en un periodo corto. Así lo determinó un estudio de la Universidad de California San Diego, publicado en Nature Communications Biology.
La investigación analizó un programa intensivo que combinó varias prácticas mente-cuerpo. Los resultados evidenciaron mejoras en la eficiencia cerebral. También se registraron transformaciones en la sangre y en la conexión de las redes neuronales.
El estudio fue liderado por el profesor Hemal H. Patel. El equipo buscó entender qué ocurre en el organismo cuando se integran varias técnicas en un entorno intensivo. Según el investigador, los efectos superaron lo esperado y se lograron medir tanto en el cerebro como en la sangre.
Para evaluar estos cambios, los científicos aplicaron resonancia magnética funcional antes y después del programa. Detectaron una reducción en la actividad de áreas vinculadas al diálogo interno constante. Este proceso suele dispersar la atención.
En su lugar, apareció un patrón cerebral más enfocado. Se observó una mayor capacidad de concentración y menos interferencias cognitivas. Este resultado sugiere un aumento en la plasticidad neuronal, que es la capacidad del cerebro para reorganizarse.
Los efectos también alcanzaron el plano físico. Tras las sesiones, los participantes mostraron un aumento en los opioides naturales del cuerpo. Estas sustancias ayudan a reducir el dolor y forman parte de los mecanismos internos de regulación.
Otro hallazgo relevante surgió en laboratorio. El plasma sanguíneo obtenido después del entrenamiento logró estimular el crecimiento de neuronas. Este dato sugiere posibles efectos duraderos en la regeneración del sistema nervioso.
Además, los investigadores identificaron mejoras en la flexibilidad metabólica de las células. Esto implica una mayor eficiencia en el uso de azúcares. El resultado refuerza la conexión entre los estados mentales y el funcionamiento físico.
El impacto también se extendió al sistema inmunitario. El estudio detectó señales antiinflamatorias coordinadas. Este comportamiento indica una posible regulación de la respuesta del organismo ante amenazas externas.
Los cambios más notorios se presentaron en quienes alcanzaron estados de meditación profunda. El primer autor del estudio, Alex Jinich-Diamant, explicó que la intensidad de la experiencia influye en los efectos biológicos y evidencia la relación entre mente y cuerpo.
En conjunto, los resultados abren posibilidades para el desarrollo de terapias complementarias. Estas prácticas podrían apoyar el tratamiento de dolor crónico, trastornos inflamatorios y algunas enfermedades metabólicas.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
