
Un naufragio en el lago de Neuchâtel abrió una nueva línea de investigación sobre la logística del Imperio Romano. El hallazgo permitió identificar un sistema de transporte y abastecimiento que no figuraba en registros previos.
La Oficina de Arqueología Cantonal de Neuchâtel, junto con la Fundación Octopus y el Servicio Arqueológico del Estado de Friburgo, recuperó cientos de piezas. El conjunto aporta datos sobre rutas activas entre los años 20 y 50 d. C.
Entre los objetos destacan cerámicas de uso cotidiano elaboradas en la región. También aparecen ánforas que transportaban aceite de oliva desde la península ibérica.
Los investigadores detectaron la presencia de objetos militares junto a bienes civiles. Se identificaron espadas tipo gladius, herramientas y elementos de vestimenta legionaria. Este patrón sugiere que las mercancías viajaban bajo protección militar. La evidencia respalda la hipótesis de una cadena de suministro dirigida a zonas estratégicas del Imperio.
Rutas mixtas con destino militar
La Fundación Octopus indicó que los productos se trasladaban por tierra hasta el puerto de Yverdon. Desde ese punto continuaban por vías lacustres y fluviales hacia el norte.
El destino probable era el campamento de Vindonissa, donde se instaló la XIII Legión Gemina. Esta unidad cumplía funciones de contención ante tribus germánicas que intentaban avanzar hacia el sur y controlar pasos alpinos.
La datación del sitio se basó en análisis dendrocronológicos y en una fíbula hallada en el lugar. Los resultados ubican el naufragio entre los años 20 y 50 d. C.
Excavación con tecnología avanzada
Las labores iniciaron en 2025 y continuaron hasta 2026. El equipo enfrentó dificultades por la alteración del lecho del lago debido a intervenciones hidráulicas históricas.
Para documentar los restos se emplearon drones y fotogrametría en tres dimensiones. También se aplicaron herramientas de registro subacuático.
Los arqueólogos identificaron agrupaciones de cerámica en posición vertical. Esta disposición sugiere almacenamiento en contenedores de madera. El nivel de conservación convierte el sitio en un referente para el estudio del transporte antiguo.
Conservación y valor histórico
Los materiales recuperados se trasladaron al laboratorio del Laténium. En ese espacio se aplican protocolos de estabilización para evitar el deterioro.
Metales y cerámicas requieren condiciones controladas tras siglos bajo el agua. El hallazgo permite analizar tanto las dinámicas comerciales como los riesgos en rutas cercanas a fronteras del Imperio.
Factores como el clima o la inestabilidad política incidían en estas operaciones. Los investigadores consideran que el naufragio pudo ocurrir por condiciones climáticas adversas cerca del canal de Thielle.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
