
Una excavación en la cueva Gran Dolina, en el norte de España, aportó nuevas evidencias sobre el comportamiento del Homo antecessor, una especie ancestral que habitó Europa hace unos 850.000 años.
Los investigadores recuperaron restos humanos con marcas de cortes realizados con herramientas de piedra, un hallazgo que refuerza la evidencia de prácticas de canibalismo dentro de esos grupos.
Los nuevos fósiles indican que las víctimas no solo eran niños. Entre los restos también aparecen adultos, un dato que cambia la interpretación sobre la forma en que esta práctica se desarrollaba durante el Pleistoceno.
La investigación estuvo a cargo de especialistas del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES). El estudio busca reconstruir aspectos relacionados con la anatomía, la cultura y las estrategias de supervivencia del Homo antecessor, una de las especies humanas menos conocidas de ese periodo.
Durante la campaña de excavación, el equipo también recuperó una amplia colección de herramientas de piedra. Además, encontraron numerosos restos de fauna, entre ellos hienas, castores, venados, caballos y rinocerontes.
La cueva Gran Dolina mantiene un papel clave para la arqueología desde hace cerca de 30 años. En ese sitio aparecieron los primeros restos atribuidos al Homo antecessor, lo que convirtió a la zona en una referencia para el estudio de la evolución humana en Europa.
Nuevos fósiles amplían la evidencia
La campaña de excavación de 2026 permitió recuperar al menos 24 nuevos fósiles humanos asociados con el Homo antecessor. Seis pertenecen a adultos, un grupo de edad que hasta ahora tenía escasa representación en las colecciones disponibles.
Entre los hallazgos figuran fragmentos de cráneos, vértebras, falanges, tibias, fémures y dientes.
La investigadora Palmira Saladié, del IPHES-CERCA, explicó de forma indirecta que, hasta ahora, la mayoría de los restos correspondía a bebés y jóvenes. Esa situación condicionaba la interpretación del conjunto. La aparición de más individuos adultos, varios con marcas de corte, demuestra que el canibalismo no afectaba únicamente a los integrantes más jóvenes.
La especialista señaló que estos restos también aportan información sobre las prácticas de canibalismo dentro del grupo. Las investigaciones anteriores sugerían que esta conducta respondía a necesidades nutricionales. Bajo esa hipótesis, los niños y jóvenes de grupos rivales representaban objetivos más vulnerables.
Sin embargo, la presencia de adultos entre los individuos consumidos añade una nueva dimensión al estudio de las estrategias de supervivencia del Homo antecessor. Las futuras investigaciones buscarán determinar si existían diferencias en el tratamiento de las víctimas según su edad y profundizarán en la organización de los grupos humanos que ocuparon Gran Dolina.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
