![Investigación propone que cambios eléctricos en la ionosfera podrían alterar fallas tectónicas y actuar como detonante sísmico. [Imagen con fines ilustrativos]](https://www.nacion.com/resizer/v2/2BMO4G2CY5F3ZPRADNJEBNLN3Q.png?smart=true&auth=0fd6a5dda92cbfff0e7763c8d059d67bf91b019603aecf086fb43748e17bc8f8&width=1920&height=1080)
Las erupciones solares, conocidas por generar auroras y afectar satélites y comunicaciones, podrían influir en la ocurrencia de terremotos. Así lo plantea un estudio publicado el 3 de febrero en la revista International Journal of Plasma Environmental Science and Technology. La propuesta genera controversia y aún carece de validación empírica sólida.
Los autores sostienen que cuando una erupción solar impacta la Tierra, partículas cargadas reorganizan la ionosfera, capa alta de la atmósfera rica en gases ionizados. Esa reorganización alteraría el equilibrio eléctrico entre la ionosfera y la corteza terrestre. El cambio modificaría fuerzas electrostáticas en zonas frágiles donde se originan fallas tectónicas.
El modelo teórico describe a la corteza y la ionosfera como polos de una batería con fuga. Según esa analogía, fisuras profundas bajo alta tensión y con fluidos supercríticos ricos en iones funcionarían como un “capacitor” que almacena energía eléctrica.
De acuerdo con la hipótesis, partículas provenientes del Sol desplazarían electrones hacia zonas más bajas de la ionosfera. Ese movimiento formaría una capa de carga negativa. El fenómeno aumentaría la fuerza electrostática sobre cargas en la corteza y provocaría variaciones pequeñas de presión.
Los investigadores afirman que esas fuerzas serían comparables a influencias conocidas sobre fallas geológicas, como las mareas y la gravedad. En teoría, el aumento de presión actuaría como un detonante adicional para el desplazamiento de una falla y desencadenaría un terremoto.
El estudio cita como ejemplo el terremoto de 2024 en la península de Noto, en Japón, ocurrido durante un periodo de intensa actividad solar. Los autores consideran que la coincidencia refuerza la plausibilidad del modelo.
La hipótesis enfrenta cuestionamientos. El United States Geological Survey (USGS) mantiene desde hace décadas que no existe evidencia consistente de que los terremotos sigan el ciclo solar de 11 años.
Además, tanto las erupciones solares como los terremotos son eventos frecuentes. Esa condición aumenta la probabilidad de coincidencias estadísticas sin relación causal.
Víctor Novikov, geofísico de la Academia Rusa de Ciencias, indicó al medio Live Science que el modelo presentado resulta simplificado. Señaló que los autores no consideraron de forma adecuada la resistencia eléctrica de las distintas capas rocosas. Ese factor podría disipar el campo eléctrico antes de que alcance una falla tectónica. Agregó que los resultados observacionales no respaldan la idea propuesta.
Los propios investigadores reconocen que validar de forma empírica la interacción eléctrica entre ionosfera y corteza representa un desafío técnico. Mediciones precisas requieren datos más detallados y monitoreo simultáneo de fenómenos solares y tectónicos a gran escala.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
