
La preocupación por la salud mental de los jóvenes ocupa cada vez más espacio en el debate público. Un nuevo estudio aporta evidencia sobre un fenómeno que podría estar detrás de este problema: el aumento sostenido del perfeccionismo entre estudiantes universitarios durante las últimas tres décadas.
Una investigación publicada en la revista científica Psychological Bulletin determinó que los jóvenes adultos reportan niveles de perfeccionismo más altos que los observados a finales de la década de 1980. Los investigadores vincularon este crecimiento con factores económicos y sociales como la desigualdad económica y la desaceleración del crecimiento económico.
“Cuando hay falta de oportunidades económicas, los jóvenes parecen compensarlo con esfuerzo. Cuando aumenta la desigualdad, lo que se observa es que el miedo y la preocupación por cometer errores y por la opinión de los demás empiezan a ser un rasgo más importante de la psicología de los jóvenes”, indicó el autor principal, Thomas Curran.
El análisis incluyó datos de 307 estudios realizados entre 1989 y 2024. En total, participaron más de 82.000 estudiantes universitarios de Estados Unidos, Canadá y Reino Unido. Todos respondieron escalas estandarizadas para medir distintos rasgos asociados al perfeccionismo.
Los resultados mostraron un aumento constante de la autoexigencia reportada por los estudiantes durante el periodo analizado. Sin embargo, los investigadores identificaron diferencias entre las formas en que se expresa este rasgo.
Desde inicios de los años 2000, las llamadas preocupaciones perfeccionistas crecieron con mayor rapidez que los esfuerzos perfeccionistas. Estas preocupaciones incluyen el miedo al fracaso, la indecisión y el temor a recibir juicios negativos de otras personas.
Por otro lado, los esfuerzos perfeccionistas, relacionados con fijarse metas extremadamente altas y trabajar intensamente para alcanzarlas, también aumentaron, aunque a un ritmo menor.
El estudio encontró además que los países con un menor crecimiento del producto interno bruto (PIB) per cápita registraron mayores niveles de esfuerzos perfeccionistas. Según los autores, la reducción de oportunidades económicas parece incentivar a los jóvenes a compensar mediante mayores niveles de exigencia personal.
La investigación también reveló que el incremento de la desigualdad de ingresos estuvo asociado con aumentos más pronunciados de las preocupaciones perfeccionistas. En esos contextos, los jóvenes mostraron más temor a equivocarse y mayor sensibilidad a la opinión de los demás.
Los investigadores analizaron además la relación entre perfeccionismo y salud mental. Los resultados confirmaron que los niveles elevados de perfeccionismo continúan asociados con síntomas de depresión y ansiedad, independientemente de la época estudiada.
De acuerdo con los autores, el aumento sostenido de este rasgo psicológico podría ayudar a explicar parte del crecimiento de los problemas de salud mental juvenil observado en distintos países durante las últimas décadas.
El estudio también plantea que el fenómeno antecede la expansión de las redes sociales. Por esa razón, los investigadores consideran que las explicaciones centradas únicamente en la tecnología podrían pasar por alto factores culturales y económicos más profundos.
La investigación fue desarrollada por Thomas Curran y Pia Marie Pose, de la London School of Economics and Political Science, junto con Andrew Hill, de York St. John University, el trabajo se publicó el 28 de mayo de 2026.