
Una especie inédita de mariquita de apenas un milímetro de tamaño fue identificada en un árbol dentro del campus de una universidad en Japón. El hallazgo ocurrió sin salir del entorno urbano y evidenció que nuevas especies aún pueden pasar desapercibidas incluso en espacios cotidianos.
La mariquita fue localizada en un pino negro japonés sembrado en el campus Hakozaki de la Universidad de Kyushu, en la ciudad de Fukuoka. La especie recibió el nombre científico Parastethorus pinicola, en alusión directa al árbol donde se encontraba.
Según el estudio publicado en la revista científica Acta Entomologica Musei Nationalis Pragae, el insecto presenta color negro y mide poco más de 1 milímetro. Estas características explican por qué no figuraba en registros previos.
La investigación fue liderada por Ryōta Seki, estudiante de doctorado del Laboratorio de Entomología de la Escuela de Posgrado en Ciencias de Biorrecursos y Bioambiente de la Universidad de Kyushu. La científica identificó que este grupo de mariquitas suele habitar pinos y decidió revisar los ejemplares presentes en el observatorio del campus.
Detectar un insecto tan pequeño en un árbol que supera los 6 metros de altura representó un desafío considerable. La coloración negra de la especie aumentó su capacidad de camuflaje y complicó su detección en campo.
Las mariquitas negras de tamaño microscópico resultaron difíciles de identificar incluso en laboratorio. La diferenciación entre especies exigió la disección de los ejemplares y el análisis de sus órganos reproductivos mediante microscopio. Esta complejidad provocó errores en estudios anteriores, según explicó la investigadora.
Para reducir imprecisiones, el equipo examinó cerca de 1.700 mariquitas. El análisis permitió corregir un error histórico. Una especie conocida en Japón como Stethorus japonicus correspondía en realidad a Stethorus siphonulus, presente desde China hasta el sudeste asiático.
La revisión taxonómica también permitió identificar una segunda especie nueva en la ciudad de Hokkaido. Esta recibió el nombre Stethorus takakoae, en homenaje a Takako Ōtsuki, abuela de la investigadora y figura clave en su interés por los insectos desde la niñez.
El profesor Munetoshi Maruyama, del Museo de la Universidad de Kyushu, destacó que el estudio subrayó la importancia de observar con atención el entorno inmediato. Según el académico, incluso en ciudades y campus universitarios persisten especies desconocidas que cumplen un rol esencial en los ecosistemas.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
