
El movimiento del hierro líquido dentro de la Tierra cambió de dirección bajo el océano Pacífico alrededor de 2010. Así lo encontró un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Edimburgo y el Servicio Geológico Británico, publicado en la revista jSEDI este mes de mayo de 2026.
El trabajo analizó cómo se comporta el flujo del núcleo externo terrestre, una capa de metal líquido ubicada a casi 3.000 kilómetros de profundidad. Ese movimiento genera el campo magnético del planeta y también sus variaciones con el paso del tiempo.
Durante décadas, los modelos científicos describieron un flujo predominantemente hacia el oeste en la superficie del núcleo. Sin embargo, los investigadores encontraron que la región ecuatorial bajo el Pacífico dejó atrás ese patrón y comenzó a desplazarse con fuerza hacia el este alrededor de 2010.
Para llegar a esa conclusión, el equipo utilizó observaciones del campo magnético recopiladas entre 1997 y 2025 por satélites y observatorios terrestres. Los datos permitieron reconstruir el movimiento del material líquido en la parte superior del núcleo externo.
Luego aplicaron un método estadístico llamado análisis de componentes principales. Esta técnica permite separar patrones dominantes dentro de grandes conjuntos de datos y detectar cuáles cambios explican la mayor parte de las variaciones observadas.
El estudio encontró que cerca del 95% del comportamiento del flujo responde a una estructura relativamente estable llamada “giro planetario excéntrico”. Se trata de una circulación amplia que concentra gran parte del movimiento bajo el Atlántico ecuatorial y ciertas zonas del Pacífico.
Otro componente, responsable de aproximadamente un 4% de la variación total, mostró el cambio más llamativo: el giro del flujo bajo el Pacífico desde un movimiento débil hacia el oeste hasta uno intenso hacia el este.
Los autores también observaron que ese flujo oriental comenzó a debilitarse nuevamente después de 2020.
El periodo coincide con otros fenómenos detectados dentro de la Tierra. El artículo menciona alteraciones en señales sísmicas, variaciones en la duración del día y cambios abruptos en el comportamiento del campo magnético conocidos como “geomagnetic jerks”.
Los investigadores plantean que todos esos eventos podrían estar relacionados con procesos más profundos dentro del núcleo terrestre. Según el artículo, los cambios observados bajo el Pacífico ocurrieron al mismo tiempo qué modificaciones detectadas en el comportamiento del núcleo interno mediante estudios sísmicos y geodésicos.
El estudio también señala una dificultad importante: entre 2010 y 2013 existió una interrupción en las misiones satelitales especializadas en magnetismo terrestre. Ese vacío coincidió justamente con el periodo en el que ocurrió la inversión del flujo bajo el Pacífico. Para compensarlo, el equipo combinó información satelital con registros de observatorios terrestres.
