
Un grupo de científicos identificó 45 exoplanetas rocosos con mayor probabilidad de albergar vida. El análisis utilizó datos recientes de misiones espaciales y redefine los límites de las zonas habitables en el universo.
Según la NASA, existen más de 6.000 exoplanetas confirmados. Estos cuerpos se ubican fuera del sistema solar. Solo una fracción presenta condiciones estables que podrían permitir la vida.
La clave está en las llamadas zonas habitables. Estas regiones no están ni muy cerca ni muy lejos de su estrella. Permiten temperaturas adecuadas y condiciones climáticas favorables. Además, aumentan la posibilidad de que exista agua líquida, un elemento esencial para la vida.
El estudio se basó en datos de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea y del Archivo de Exoplanetas de la NASA. Investigadores de la Universidad de Cornell elaboraron una lista con los 45 candidatos más prometedores. Los resultados se publicaron en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
El análisis también incluyó 24 exoplanetas adicionales en una categoría más restrictiva. Esta clasificación aplica criterios más conservadores sobre la cantidad de calor que un planeta puede recibir antes de volverse inhabitable.
Entre los principales candidatos destacan TRAPPIST-1 d, e, f y g, ubicados a 40 años luz de la Tierra. También figura LHS 1140 b, a 48 años luz. Algunos planetas descubiertos por el telescopio Kepler sobresalen. Entre ellos están Kepler-1652 b, Kepler-442 b y Kepler-1544 b. Estos reciben niveles de luz similares a los que recibe la Tierra del Sol.
Uno de los objetivos del estudio es precisar los límites de las zonas habitables. Este concepto se estudia desde la década de 1970. Sin embargo, nuevas observaciones permiten ajustar los criterios.
El equipo científico utilizó como referencia el sistema solar. Comparó la energía que reciben la Tierra, Venus y Marte. A partir de esto, buscó identificar qué condiciones permiten o impiden la habitabilidad.
Los investigadores evaluaron varios factores. Analizaron el calor recibido de la estrella, la presencia de atmósferas y la excentricidad orbital de los planetas.
La lista servirá como guía para futuras observaciones. Telescopios como el James Webb podrán estudiar estos mundos con mayor detalle. También se espera que instrumentos en desarrollo amplíen la búsqueda en las próximas décadas.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
