
Más de 260 estructuras circulares de piedra aparecieron dispersas entre el río Nilo y el mar Rojo gracias a imágenes satelitales de Google Earth y trabajos arqueológicos en el desierto de Atbai, una extensa región del noreste africano poco estudiada hasta ahora.
El hallazgo fue documentado en un estudio publicado en African Archaeological Review, donde investigadores describieron una tradición funeraria que se extendió por cientos de kilómetros durante el cuarto y tercer milenio antes de Cristo.
Las estructuras fueron denominadas Atbai Enclosure Burials (AEB), o entierros con recintos de Atbai. Se trata de construcciones circulares u ovaladas hechas con piedra y utilizadas para entierros humanos y animales.
El estudio fue realizado por Julien Cooper, Marie Bourgeois, Maël Crépy y Maria Carmela Gatto como parte del Atbai Survey Project. El equipo utilizó teledetección satelital, análisis de imágenes aéreas y prospecciones arqueológicas para localizar y comparar monumentos distribuidos desde el Alto Egipto hasta la frontera con Eritrea.
Los investigadores explicaron a The Conversation que el proyecto surgió a partir de años de análisis sistemático de imágenes satelitales en el desierto oriental de Sudán. El objetivo era reconstruir la historia de esta región entre el Nilo y el mar Rojo sin depender únicamente de excavaciones arqueológicas.
Señalaron, además, que muchas de estas estructuras habían pasado desapercibidas debido a la dificultad para acceder al desierto y a la escasez de excavaciones en la región.
Aunque algunos monumentos ya eran conocidos por arqueólogos desde el siglo pasado, el nuevo análisis permitió reconocer que todos compartían características similares y formaban parte de una misma tradición pastoral.
Los autores detallaron que muchos de los recintos tienen entierros secundarios organizados alrededor de una sepultura principal ubicada en el centro. El estudio plantea que esa persona pudo haber tenido una posición destacada dentro de la comunidad.
Para los arqueólogos, este patrón podría reflejar algunas de las primeras formas de diferenciación social entre grupos nómadas del Sahara, varios siglos antes del surgimiento de los grandes reinos faraónicos.
Uno de los sitios más estudiados se encuentra en Wadi Khashab, al este de Kom Ombo, en Egipto. Allí, arqueólogos excavaron un recinto circular de unos 18 metros de diámetro que contenía más de 25 entierros.
En el centro del monumento apareció el entierro de una persona rodeada por restos de ganado bovino y ovejas. También se encontraron entierros infantiles y restos de animales distribuidos dentro del recinto.
Los autores también mencionaron que el ganado parecía ocupar un lugar central dentro de estas sociedades pastoriles. El hecho de que personas y animales fueran enterrados juntos sugiere que los rebaños tenían un fuerte valor social y simbólico para estas comunidades.
Las dataciones por radiocarbono indicaron que el lugar fue utilizado durante distintos momentos entre el quinto y cuarto milenio antes de Cristo.
Otro de los complejos funerarios más grandes se ubica en Bir Asele, cerca de la costa del mar Rojo. Allí existen varios recintos de piedra interconectados que, según el estudio, representan algunos de los ejemplos más complejos de esta tradición funeraria.
Los investigadores relacionan estos monumentos con comunidades de pastores que habitaron la región durante el final del llamado Período Húmedo Africano.
En aquella época, el Sahara y otras zonas del noreste africano tenían más lluvias, vegetación y fuentes de agua que en la actualidad. Sin embargo, a partir de aproximadamente 5300 antes de Cristo, las lluvias comenzaron a desplazarse hacia el sur y el clima se volvió cada vez más seco.
El estudio indica que las poblaciones pastoriles adaptaron progresivamente sus formas de vida a esas condiciones. Primero mantuvieron grandes rebaños de ganado bovino y luego aumentaron la movilidad y el uso de ovejas y cabras, animales capaces de sobrevivir mejor en ambientes áridos.
Incluso, los investigadores compararon el valor del ganado bovino con una posesión de lujo. Mantener grandes rebaños en un entorno cada vez más seco pudo funcionar como una señal de prestigio dentro de las comunidades nómadas.
Los autores también señalan que las montañas cercanas al mar Rojo pudieron funcionar como refugios ambientales porque conservaban lluvias estacionales, niebla y pozos de agua.
Según el artículo, la desaparición gradual de esta tradición funeraria probablemente estuvo relacionada con el aumento de la aridez y con cambios en la vegetación provocados tanto por el clima como por las actividades humanas.
Los investigadores advirtieron además que muchas de estas estructuras hoy enfrentan daños provocados por actividades mineras no reguladas en la región. Algunos monumentos que sobrevivieron miles de años pueden desaparecer en pocos días debido a excavaciones y vandalismo.
