
Una cripta funeraria del siglo XVIII apareció bajo una plaza pública en la ciudad de Canterbury, en el sur de Inglaterra. El hallazgo surgió durante trabajos de renovación urbana en el centro histórico.
La estructura subterránea se ubica en St Mary Bredman Square. Obreros retiraban piedras del pavimento cuando detectaron un vacío bajo las losas. Ese indicio alertó sobre la posible presencia de una construcción antigua bajo la superficie.
Ante la sospecha, el equipo de Canterbury Archaeological Trust acudió al sitio para analizar el hallazgo. El equipo arqueológico realizó un mapeo de la cámara. Sin embargo, evitó una excavación completa para prevenir daños en su interior.
La cripta tiene unos 2,5 m² de área. La estructura está revestida con ladrillos. Se localiza frente a lo que fue el altar de la antigua iglesia de St Mary Bredman.
Posible vínculo con un vicario del siglo XVIII
Investigadores consideran una posible relación con John Duncombe, vicario de la iglesia en el siglo XVIII. El religioso murió en 1786 a los 56 años.
Duncombe también era poeta y escritor. Tenía interés en la arqueología y la historia local.
Registros de finales del siglo XVIII mencionan una lápida dedicada al vicario dentro de la iglesia. Ese dato abre la posibilidad de que su lugar de entierro se ubique en la zona donde apareció la cámara.
A pesar de esa coincidencia histórica, los especialistas mantienen cautela. Indican que todavía no existe certeza sobre la identidad del posible enterrado.
Durante la investigación inicial también apareció una losa funeraria decorada. La pieza muestra la imagen de un cráneo con una corona de laurel.
Ese motivo corresponde al símbolo memento mori. Se trata de un elemento tradicional que recuerda la inevitabilidad de la muerte. Los arqueólogos explican que la losa no parece estar vinculada directamente con el posible entierro de Duncombe.
Una ciudad construida sobre capas de historia
El descubrimiento refuerza la idea de que gran parte de la historia de Canterbury permanece bajo tierra. La ciudad romana conocida como Durovernum Cantiacorum fue reconstruida en múltiples épocas.
Ese proceso generó sucesivas capas arqueológicas en el subsuelo urbano.
Dentro de las antiguas murallas existieron cerca de 25 iglesias parroquiales. Muchas surgieron desde el periodo sajón tardío.
Varias estructuras desaparecieron con el paso del tiempo. Otras se transformaron. En muchos casos solo quedan vestigios subterráneos como criptas, tumbas o cimientos.
La iglesia de St Mary Bredman ocupaba el lugar donde hoy está la plaza. El edificio se demolió en 1900 tras ser considerado estructuralmente inseguro.
Hasta ahora se han estudiado 14 criptas en tres antiguos sitios religiosos de la ciudad. Los expertos creen que podrían existir más estructuras ocultas bajo calles y plazas.
La cámara descubierta se mantendrá sin excavación completa. Los arqueólogos optan por documentarla para preservar su estado.
Mientras tanto, continúan las obras de renovación de la plaza. El proyecto incluye la instalación de bancas, áreas verdes y un mural inspirado en una ventana de iglesia. El diseño busca recordar el pasado religioso del lugar.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
