
La NASA informó que el rover Curiosity identificó en Marte un sistema de crestas minerales entrecruzadas que apunta a circulación de agua subterránea en etapas más tardías de lo estimado por la comunidad científica.
Las estructuras, conocidas como boxwork, forman redes que desde el espacio parecen telarañas. Se ubican en el Monte Sharp, una montaña de cinco kilómetros de altura que el vehículo explora desde hace años.
El hallazgo es relevante porque sugiere que el nivel freático del planeta estuvo elevado cuando la superficie ya mostraba señales de desecación. Eso implica que el agua necesaria para sostener vida microbiana pudo permanecer más tiempo bajo tierra.
Qué son estas formaciones
Las crestas miden entre uno y dos metros de altura y se extienden por kilómetros. La hipótesis es que agua subterránea circuló por fracturas en la roca. Ese flujo dejó minerales que endurecieron ciertas zonas. Con el tiempo, el viento erosionó el material menos resistente y dejó en relieve las líneas reforzadas.
Imágenes orbitales anteriores habían detectado fracturas oscuras en estas redes. La inspección directa confirmó que se trata de grietas por donde pudo circular agua mineralizada.
El rover también encontró nódulos asociados con procesos de agua pasada. Su distribución no coincide con lo previsto por los modelos iniciales, lo que abre nuevas preguntas sobre la secuencia de eventos geológicos.
Análisis químico de las rocas
En esta región, Curiosity recolectó cuatro muestras. Tres fueron analizadas con rayos X y en hornos de alta temperatura. Se identificaron minerales arcillosos en las crestas y carbonatos en zonas más bajas.
Una cuarta muestra se sometió a un procedimiento de química húmeda, técnica utilizada en objetivos considerados de alto interés científico. Este método facilita la detección de compuestos orgánicos, moléculas basadas en carbono vinculadas con procesos biológicos.
Qué sigue en la misión
La zona explorada forma parte de una capa rica en sulfatos, minerales que se formaron en condiciones de evaporación. En marzo, el rover dejará esta región y continuará su ascenso para estudiar cómo evolucionó el clima marciano desde un entorno con agua superficial hasta el desierto frío actual.
La misión es dirigida por el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA dentro del programa de exploración de Marte.