
Durante más de 35 años, el telescopio espacial Hubble se consolidó como una de las herramientas científicas más influyentes de la astronomía moderna. Desde su lanzamiento en 1990, este observatorio de la NASA permitió confirmar la existencia de agujeros negros, analizar la expansión del universo y detectar lunas desconocidas de Plutón, entre otros aportes clave para la ciencia.
Estudios científicos advirtieron que el Hubble pierde altura de forma constante. Los análisis señalan que su órbita se degrada de manera progresiva y que, sin intervenciones técnicas, el telescopio podría reingresar a la atmósfera terrestre en los próximos años.
El Hubble orbita la Tierra a 550 kilómetros de altura, dentro de la órbita terrestre baja, y se desplaza a una velocidad cercana a 28.000 kilómetros por hora. Aunque se encuentra en el espacio, la resistencia atmosférica ejerce un arrastre permanente que reduce su altitud con el paso del tiempo.
Durante años, la NASA logró compensar ese efecto mediante misiones de mantenimiento del programa del transbordador espacial. Estas operaciones permitieron reparar instrumentos y elevar la órbita del telescopio con el uso de propulsores. El retiro definitivo de los transbordadores en 2009 dejó al Hubble sin esa posibilidad operativa.
En sus 35 años de funcionamiento, el telescopio realizó más de 1,3 millones de observaciones y aún envía información científica relevante. Sin embargo, los especialistas indicaron que el desgaste de sus componentes resulta inevitable. Elementos clave como los giroscopios, responsables de su orientación, muestran un deterioro significativo.
Las opciones para maniobrar su órbita se reducen cada año. En 2022, la empresa SpaceX evaluó una misión para impulsar nuevamente al Hubble hacia una órbita más segura. El proyecto no avanzó y quedó descartado.
Un estudio citado por la Sociedad Astronómica Americana planteó que el escenario más probable sitúa el reingreso del Hubble alrededor del año 2033. Los expertos también señalaron una probabilidad de una en diez de que ese proceso ocurra antes, incluso hacia 2029, según el nivel de actividad solar y la evolución de la resistencia atmosférica.
El análisis estimó que, con niveles solares normales y considerando el área de superficie del telescopio, el reingreso generaría una huella de escombros de entre 350 y 800 kilómetros a lo largo de su trayectoria.
¿Qué riesgos implicaría el reingreso del Hubble a la Tierra?
Los científicos explicaron que gran parte del telescopio se desintegraría al atravesar la atmósfera. Algunos fragmentos podrían sobrevivir al calor extremo y alcanzar la superficie terrestre. Aun así, las simulaciones indicaron que la probabilidad de impacto en zonas pobladas es baja.
El riesgo promedio se ubicó en 1 en 330 a lo largo de toda la franja que cruza la órbita del Hubble. En regiones remotas, como el océano Pacífico Sur, la probabilidad disminuye hasta 1 en 31.000. Por ahora, el punto exacto de caída resulta imposible de calcular.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
