
Antes de desechar un sartén antiadherente por el desgaste, existe un método casero que permite mejorar su desempeño y extender su vida útil. La técnica utiliza productos comunes en el hogar y apunta a eliminar la grasa acumulada que afecta la superficie.
Los sartenes son utensilios esenciales en la cocina. Permiten freír, saltear y calentar alimentos con mayor facilidad. Sin embargo, el uso constante provoca el deterioro del recubrimiento antiadherente, lo que complica la cocción y la limpieza.
¿Qué hace especial a un sartén antiadherente?
Los sartenes antiadherentes evitan que los alimentos y la grasa se adhieran a la superficie. Esta característica facilita la limpieza y reduce el uso de aceites. La mayoría cuenta con un recubrimiento de politetrafluoroetileno (PTFE), según información del portal especializado HowStuffWorks.
Este polímero se compone de átomos de carbono y flúor. Su estructura reduce la fricción y evita reacciones químicas con otras sustancias. Tras un tratamiento para resistir altas temperaturas, el revestimiento permite que los alimentos no se peguen durante la cocción.
¿Por qué se deteriora el antiadherente?
Con el tiempo, la superficie comienza a desgastarse. La acumulación de grasa figura entre las principales causas del daño, de acuerdo con un artículo del blog HexClad. Los residuos de aceites y alimentos alteran la capa protectora y afectan su estructura molecular.
Este deterioro provoca que la comida se adhiera con mayor facilidad y que la limpieza resulte más difícil. Ante este escenario, muchas personas optan por reemplazar el sartén, aunque existen alternativas previas.
El truco casero para restaurar la superficie
Antes de comprar un utensilio nuevo, es posible intentar un procedimiento doméstico que mejora el rendimiento del antiadherente. La técnica utiliza vinagre, agua y bicarbonato de sodio para remover residuos de grasa acumulada.
La mezcla consiste en una parte de vinagre y tres cuartas partes de agua. El vinagre actúa por su acidez y ayuda a descomponer la grasa incrustada y a aflojar restos de comida adheridos.
Una vez preparada la solución, se coloca la sartén a fuego lento durante 10 minutos. Luego se deja reposar, se retira el líquido y se limpia suavemente con una toalla de cocina o papel desechable. No se recomienda tallar con fuerza para evitar daños en el recubrimiento.
El paso final incluye la aplicación de bicarbonato de sodio, un compuesto con propiedades abrasivas suaves. Esta sustancia reacciona con residuos ácidos y alcalinos y facilita la descomposición de restos de alimentos sin afectar la capa antiadherente.
Este método, fácil de aplicar en casa y con productos accesibles, permite mejorar el desempeño de las sartenes antiadherentes y prolongar su uso en la cocina.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
