
El romero (Salvia rosmarinus) puede multiplicarse en tierra a partir de esquejes o ramas mediante tres métodos que utilizan bandejas o macetas, cajones de verduras y baldes plásticos.
Las técnicas pueden aplicarse tanto a plantas cultivadas en casa como a ramas frescas adquiridas en el mercado. El canal especializado MiradasBiológicas recomienda preparar los tallos antes de colocarlos en tierra.
La preparación consiste en cortar los tallos por encima de dos brotes, retirar las hojas inferiores y hacer un corte diagonal en la base para favorecer la hidratación.
Una de las alternativas consiste en utilizar una bandeja o maceta con perforaciones en la base para facilitar el drenaje. El recipiente debe llenarse con una capa de tierra de aproximadamente 5 centímetros.
Las ramas se colocan con espacio entre sí. Después se presiona ligeramente la superficie y se riega. El recipiente se introduce en una bolsa plástica transparente con pequeñas perforaciones para mantener la humedad.
La bandeja o maceta debe permanecer en un sitio iluminado y protegido del sol directo. Las ramas pueden trasplantarse cuando desarrollen nuevos brotes en la parte superior y las raíces aparezcan por las perforaciones inferiores.
Cajones de verduras como mini invernaderos
El segundo método utiliza un cajón de madera para verduras. El interior se cubre con plástico perforado para permitir la salida del exceso de agua.
Después de colocar la tierra se plantan las ramas de romero. Se debe presionar alrededor de cada tallo para evitar movimientos que puedan fracturar las raíces durante su desarrollo.
Tras el riego se colocan cuatro estacas en los extremos del cajón y se cubre la estructura con plástico transparente. De esta manera se forma un mini invernadero.
En climas cálidos se recomienda abrir la cubierta una vez por semana para revisar la humedad de la tierra y regar cuando sea necesario.
Baldes plásticos para multiplicar romero
La tercera técnica emplea un balde plástico con perforaciones en toda la base para facilitar el drenaje y la aireación de las raíces.
La tierra se coloca sin llenar por completo el recipiente. El espacio libre en la parte superior permite formar una cámara húmeda.
Luego se plantan las ramas y se riegan tanto la tierra como las paredes internas del balde. El recipiente se sella con un plástico transparente perforado.
Según el método descrito, después de aproximadamente un mes las raíces pueden sobresalir por las perforaciones de la base. Ese es el momento indicado para realizar el trasplante definitivo.
Para este paso se utiliza tierra común baja en materia orgánica con el objetivo de evitar una retención excesiva de agua. Después del trasplante las plantas deben permanecer en semisombra durante los primeros días.
El mismo sistema de balde puede utilizarse para multiplicar plantas aromáticas de tallo delgado como el orégano y el tomillo. En estos casos se emplea una mezcla en partes iguales de tierra y arena para aumentar la aireación.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
