
Un objeto cósmico sin estrellas, dominado en apariencia por materia oscura, llamó la atención de la comunidad científica por su capacidad para cuestionar los modelos clásicos de formación galáctica. Se trata de Cloud-9, una estructura ubicada a unos 14 millones de años luz de la Tierra, que se asemeja a una galaxia en casi todos sus aspectos, salvo el más esencial: nunca formó estrellas.
El hallazgo fue dado a conocer en un artículo publicado en noviembre de 2025 en la revista The Astrophysical Journal Letters. La investigación estuvo a cargo de un equipo internacional de astrónomos, quienes describieron a Cloud-9 como el ejemplo más claro observado hasta ahora de una Nube de Hidrógeno Limitada por la Reionización (Relhic). Este tipo de objeto representa una galaxia que no logró nacer y quedó preservada como un vestigio de los primeros tiempos del Universo.
El investigador principal del estudio, Alejandro Benitez-Llambay, profesor de la Universidad de Milano-Bicocca, explicó que la ausencia de estrellas constituye la prueba central que respalda las teorías planteadas. La información fue divulgada mediante un comunicado de la Agencia Espacial Europea (ESA) el lunes 5.
Cloud-9 se localiza en las cercanías de la galaxia espiral Messier 94 (M94). Su detección inicial ocurrió en 2023, durante un mapeo de radio realizado por el Telescopio Esférico de Abertura de Quinientos Metros (FAST), en China. Observaciones posteriores con el Telescopio de Green Bank y el Very Large Array, en Estados Unidos, reforzaron la hipótesis de que se trataba de una nube de hidrógeno sin población estelar.
El nombre no responde a un simbolismo particular. Corresponde a que fue la novena nube de gas detectada en la periferia de M94. A diferencia de otras nubes de hidrógeno cercanas a la Vía Láctea, esta estructura resultó más pequeña, compacta y casi esférica, una combinación que despertó el interés de los científicos desde el inicio.
Durante varios años, los astrónomos consideraron la posibilidad de que fuera una galaxia enana extremadamente débil, invisible para los telescopios terrestres. Esa duda se disipó cuando el Telescopio Espacial Hubble observó directamente la región.
Las imágenes mostraron un campo prácticamente vacío. No apareció ninguna población estelar significativa. Solo se observaron galaxias de fondo más allá de la nube. Simulaciones posteriores indicaron que, incluso en el escenario más conservador, Cloud-9 no podría albergar más de 3.000 masas solares en estrellas, una cantidad insuficiente para clasificarla como galaxia enana, según reportó The New York Times.
Una estructura dominada por materia oscura
El núcleo de hidrógeno neutro de Cloud-9 mide cerca de 4.900 años luz de diámetro y contiene alrededor de un millón de veces la masa del Sol en gas. Para que ese material permanezca unido por gravedad, los científicos estimaron que la nube se encuentra inmersa en un halo de materia oscura de aproximadamente 5.000 millones de masas solares.
Andrew Fox, integrante del equipo AURA/STScI de la ESA y coautor del estudio, señaló que Cloud-9 ofrece una oportunidad excepcional para observar una estructura donde la materia oscura domina casi por completo. La teoría indica que la mayor parte de la masa del Universo corresponde a este tipo de materia, aunque resulta difícil de detectar debido a que no emite luz.
Los modelos cosmológicos actuales predicen la existencia de numerosos halos de materia oscura. Cuando estos superan cierto umbral de masa, logran atraer suficiente gas para iniciar la formación estelar. Por debajo de ese límite, pueden acumular gas sin llegar a encender estrellas. Ese escenario coincide con lo observado en Cloud-9, de acuerdo con la revista Scientific American.
Los RELHICs se consideran restos casi intactos de la era de la reionización, una etapa temprana en la que la radiación de las primeras estrellas ionizó el gas primordial del cosmos. Las nubes que no alcanzaron el tamaño necesario quedaron atrapadas en un estado intermedio. Eran demasiado grandes para desaparecer, pero demasiado pequeñas para formar estrellas.
La relevancia de Cloud-9 trasciende la rareza del descubrimiento. Estos objetos permiten estudiar la materia oscura y el gas sin la interferencia de la luz estelar, lo que amplía la comprensión sobre cómo evolucionan estos sistemas invisibles del Universo.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
