
Durante casi 200 años, unos fósiles gigantes han desconcertado a la ciencia. Se trata de los prototaxites, organismos que dominaron los ambientes terrestres del período Devoniano, hace unos 400 millones de años, y que alcanzaron hasta ocho metros de altura, como enormes columnas sin ramas ni hojas.
Un nuevo estudio científico plantea ahora una explicación inédita. Los prototaxites no eran plantas ni hongos. Tampoco algas. La investigación propone que pertenecieron a un linaje eucariótico completamente extinto, sin equivalentes actuales.
La investigación se publicó este miércoles 21 de enero en la revista Science Advances y se basó en fósiles hallados en Escocia. Los resultados cambian décadas de interpretaciones sobre una de las formas de vida más enigmáticas que colonizaron la tierra firme.
Un misterio del Devoniano
Los prototaxites surgieron cuando la vida terrestre apenas se consolidaba. En esa época, las plantas eran pequeñas y las grandes selvas aún no existían. Por eso, la presencia de estructuras gigantes semejantes a troncos resultó difícil de explicar durante generaciones.
Durante años, la hipótesis dominante señaló que se trataba de hongos colosales. Esa idea llevó incluso a imaginar paisajes prehistóricos dominados por enormes estructuras fúngicas. Sin embargo, las pruebas nunca lograron consenso científico.
El fósil clave en Escocia
El nuevo análisis se centró en Prototaxites taiti, una especie más pequeña encontrada en el yacimiento Rhynie Chert, en el noreste de Escocia. El sitio data de hace 407 millones de años y destaca por su preservación excepcional de organismos antiguos.
Los científicos aplicaron láseres, imagen 3D y microscopía confocal para estudiar la estructura interna del fósil. El resultado mostró una anatomía inesperada. El organismo poseía tres tipos distintos de tubos interconectados, con zonas densas de ramificación y una compleja estructura tridimensional.
La química descartó a los hongos
El equipo también analizó la huella química del fósil con apoyo de inteligencia artificial. No encontró compuestos esenciales de los hongos modernos como quitina, quitosana ni beta-glucano. Tampoco aparecieron biomarcadores fúngicos como el perileno.
Estos compuestos sí estaban presentes en otros hongos fósiles del mismo bloque de roca. Ese detalle permitió descartar que la ausencia se debiera al paso del tiempo. La evidencia reforzó que los prototaxites no pertenecieron al reino Fungi.
Una forma de vida sin descendientes
Con base en los datos anatómicos y químicos, los autores concluyeron que los prototaxites formaron parte de una rama eucariótica desconocida, hoy completamente desaparecida. Esa clasificación los ubica fuera de cualquier grupo vivo actual.
Aunque P. taiti medía apenas 5,6 centímetros de ancho, los científicos sostienen que fue pariente cercano de los prototaxites gigantes. Algunas de esas especies posteriores alcanzaron bases de hasta un metro de diámetro.
Los investigadores estiman que el grupo prosperó durante unos 50 millones de años. Al final, las plantas terrestres crecieron en tamaño y los superaron. Aún no se conoce si la extinción ocurrió por competencia ecológica directa o por cambios ambientales globales.
El estudio reconoce que serán necesarias más investigaciones fósiles. No obstante, refuerza la idea de que la historia de la vida en la Tierra incluyó experimentos evolutivos radicalmente distintos a todo lo que existe en la actualidad.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
