
Un estudio liderado por el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (ICMM-CSIC) probó en células un sistema de nanopartículas que combina un fármaco de quimioterapia con dos formas de calor local. Los resultados obtenidos in vitro demuestran que la aplicación de radiación infrarroja y un campo magnético potencia la acción del medicamento.
Esta nueva estrategia permite una liberación controlada de la doxorrubicina y reduce la toxicidad asociada al tratamiento. La revista Advanced NanoBiomed Research seleccionó el enfoque como portada de su reciente edición. El avance abre una vía terapéutica que todavía se encuentra en fase inicial.
El trabajo científico señala que el uso de dos tipos de hipertermia permite disminuir las dosis del fármaco. Las pruebas se ejecutaron en modelos in vitro de células de cáncer de mama. Los resultados son replicables a mayor escala y para otros tipos de tumores.
La técnica utiliza nanopartículas magnéticas miles de veces más pequeñas que un cabello. El sistema suma un campo magnético y radiación en el infrarrojo cercano para generar calor.
La investigadora del Consejo Superior de Investigaciones (CSIC) y líder del estudio, Ana Espinosa, explicó que las partículas liberan el fármaco justo cuando reciben el calor.
Espinosa aclaró que al activar la liberación del medicamento dentro de las células cancerosas se logra una potente destrucción de estas. La científica añadió que el proceso minimiza la toxicidad sistémica en el resto del cuerpo.
La investigación es producto de una colaboración entre el ICMM-CSIC y el Instituto IMDEA Nanociencia. También participaron el Instituto Curie de Francia y el Instituto de Cerámica y Vidrio.
La experta indicó que la unión de los tratamientos térmicos permite alcanzar la temperatura necesaria para eliminar las células dañinas.
Espinosa resaltó que las células de los tumores son sensibles al calor. Por esta razón, el tratamiento funciona como una trampa térmica. El equipo busca producir un efecto terapéutico que disminuya las dosis tóxicas para los tejidos sanos.
El estudio utilizó nanopartículas de óxido de hierro que el organismo asimila de forma natural. Espinosa destacó que reportaron una muerte celular de hasta 70% a las 72 horas. Esta cifra representa un incremento significativo de la eficacia respecto a los tratamientos que se aplican de forma individual.
