
Las belugas podrían sumarse al reducido grupo de animales capaces de reconocerse frente a un espejo. Un estudio publicado este 20 de mayo en la revista PLOS One encontró conductas asociadas al autorreconocimiento en dos ejemplares de esta especie marina durante pruebas realizadas en el Acuario de Nueva York.
La investigación fue desarrollada por científicos del Hunter College de la City University of New York con cuatro belugas hembras: tres adultas y una subadulta. Los animales fueron expuestos a un espejo de plexiglás colocado en una ventana submarina del recinto donde vivían. También participaron en sesiones de control con una superficie transparente menos reflectante.
El objetivo era determinar si las belugas mostraban señales de reconocimiento de sí mismas, una capacidad cognitiva que antes solo se había documentado en humanos y en pocas especies, como chimpancés, orangutanes, delfines nariz de botella, elefantes asiáticos y algunas aves.
Durante las pruebas, dos de las cuatro belugas —una hembra adulta y su cría subadulta— realizaron conductas consideradas “autodirigidas”. Los investigadores describieron movimientos repetitivos y posturas frente al espejo que parecían orientadas a observar partes específicas de sus cuerpos.
Luego de esas observaciones, los científicos aplicaron la llamada “prueba de la marca”, utilizada desde hace décadas para estudiar el autorreconocimiento en animales. En esta evaluación, los entrenadores dibujaron marcas temporales en zonas del cuerpo que las belugas no podían ver directamente sin ayuda del espejo. También realizaron pruebas de control con marcas simuladas para descartar reacciones relacionadas únicamente con el contacto físico.
Según el estudio, la beluga adulta orientó repetidamente la zona marcada hacia el espejo y superó una de las pruebas iniciales de reconocimiento. Los autores señalaron que estas respuestas, junto con las conductas de autoexploración observadas previamente, constituyen evidencia de capacidad de reconocimiento frente al espejo en esta especie.
Los investigadores explicaron que las belugas eran candidatas relevantes para este tipo de experimentos por varias características. Estos cetáceos viven en grupos sociales complejos, poseen cerebros grandes y muestran habilidades avanzadas de aprendizaje, imitación y comunicación. Estudios previos ya habían documentado que pueden imitar sonidos humanos y realizar tareas cognitivas relacionadas con memoria, percepción y cooperación.
El artículo también señala que las belugas tienen buena visión bajo el agua y utilizan expresiones faciales producidas por movimientos de la cabeza y el melón, una estructura blanda ubicada en la frente. Los autores consideran que estas capacidades visuales y sociales podrían estar relacionadas con el desarrollo de comportamientos de autorreconocimiento.
Aunque las pruebas se realizaron hace más de 20 años, los investigadores retomaron y reanalizaron los datos recientemente antes de publicarlos. El estudio indica que todavía se necesitan más investigaciones para comprender cómo perciben su propia imagen las belugas y otras especies marinas.
