
En uno de los puntos más remotos de la Antártida se localiza el glaciar Thwaites, una de las masas de hielo más inestables del planeta. Conocido como la “glaciar del fin del mundo”, su acelerado derretimiento representa un riesgo global por su potencial impacto en el nivel del mar.
Algunas zonas de esta estructura ya mostraron señales cercanas al colapso. Esa condición motivó nuevas expediciones científicas para analizar cómo las aguas oceánicas más cálidas influyen en la base del hielo. La misión más reciente permitió introducir una cámara en el interior del glaciar y captar imágenes poco conocidas de su estructura interna.
Exploración en el interior del hielo
La expedición reunió a investigadores del British Antarctic Survey y del Korea Polar Research Institute. El objetivo consistía en instalar instrumentos oceanográficos de largo plazo bajo el tronco principal del glaciar Thwaites, que avanza con rapidez hacia el océano.
Para lograrlo, el equipo permaneció más de una semana en la zona. Los científicos utilizaron un sistema de perforación con agua caliente. El procedimiento permitió abrir un orificio de cerca de 1.000 metros de profundidad. A través de ese conducto se observaron capas de hielo y cavidades internas de gran tamaño.
El diámetro del orificio alcanzó apenas 30 centímetros. Las bajas temperaturas obligaron a mantenerlo de forma constante para evitar que se congelara. A ese desafío se sumó el movimiento del glaciar, que avanza hasta 9 metros por día y podía deformar la perforación.
Datos clave sobre el deshielo
Los instrumentos se instalaron de manera temporal. Aun así, el equipo obtuvo información relevante sobre condiciones oceánicas turbulentas y la presencia de agua relativamente cálida bajo el hielo. Ese factor tiene la capacidad de provocar un derretimiento significativo en la base del glaciar.
El glaciar Thwaites aporta alrededor del 4% del aumento anual del nivel del mar a escala global. Las proyecciones científicas advierten que ese porcentaje podría crecer si se acelera el ritmo de pérdida de hielo.
Avances pese a las dificultades
En la fase final de la misión, los científicos intentaron descender un sistema de amarre diseñado para permanecer bajo el glaciar entre uno y dos años. El equipo debía transmitir datos vía satélite. Sin embargo, los instrumentos quedaron atascados.
Las condiciones meteorológicas adversas y el fallo técnico obligaron a cancelar esa etapa. La misión concluyó sin cumplir su objetivo principal. A pesar de ello, los datos recolectados mantienen alto valor científico y servirán de base para futuras campañas.
Esta representó la segunda tentativa de alcanzar el fondo del glaciar Thwaites. En 2022, otra expedición no logró llegar a esa zona debido al estado del hielo marino. Los avances recientes fortalecen el trabajo conjunto del BAS y el KOPRI para planificar nuevas investigaciones en la Antártida.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
