
El Monte Olimpo no solo es el volcán más grande de Marte. También ostenta el récord como el volcán más grande de todo el sistema solar.
Esta gigantesca estructura marciana alcanza una altura de 27 kilómetros y posee una base de aproximadamente 600 kilómetros de diámetro. Su tamaño supera ampliamente al monte Everest, la montaña más alta de la Tierra, que mide cerca de 8,8 kilómetros sobre el nivel del mar.
Una imagen difundida por la NASA en 2024 mostró una perspectiva poco habitual del coloso marciano. La fotografía permitió observar cómo la montaña domina gran parte del horizonte del planeta rojo.
Según la agencia espacial estadounidense, el Monte Olimpo suele observarse en imágenes tomadas desde arriba. Sin embargo, esta vez la sonda Mars Odyssey orientó su cámara hacia el horizonte para capturar una vista más amplia de la estructura.
“Normalmente vemos el Monte Olimpo en franjas estrechas desde arriba, pero al girar la nave espacial hacia el horizonte podemos ver en una sola imagen lo grande que se cierne sobre el paisaje”, explicó Jeffrey Plaut, científico del proyecto Odyssey en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA.
El Monte Olimpo pertenece a la categoría de volcanes escudo. Este tipo de formaciones se caracteriza por pendientes suaves y una gran extensión superficial.

La fotografía también permitió observar distintas capas de la atmósfera marciana. Una franja blanco azulada reveló la presencia de polvo en suspensión. Sobre ella apareció una capa violácea asociada a una mezcla de polvo y nubes de hielo de agua. En la parte superior se observó una capa verde azulada donde las nubes de hielo de agua se elevan hasta unos 50 kilómetros de altura.
La imagen fue captada por la cámara THEMIS, un instrumento sensible al calor instalado en la sonda Mars Odyssey. La nave entró en órbita marciana en 2001 y se convirtió en la misión más longeva que opera alrededor del planeta.
Para obtener esta vista, los ingenieros utilizaron los propulsores de la nave para girarla y apuntar la cámara hacia el horizonte marciano. El procedimiento requirió una planificación especial porque el instrumento fue diseñado para observar la superficie directamente debajo del orbitador.
Además de su impacto visual, la fotografía permitió a los científicos recopilar información sobre las nubes y el polvo presentes en la atmósfera de Marte.


