
La reentrada descontrolada del Falcon 9 de SpaceX que cruzó los cielos de Europa el 19 de febrero de 2025 dejó más que una bola de fuego visible a simple vista. Un equipo científico en Alemania logró detectar en tiempo real una pluma metálica a casi 100 km de altitud. El hallazgo marcó la primera medición directa de contaminación generada por desechos espaciales en la alta atmósfera.
Fragmentos del cohete, incluido un tanque de combustible, cayeron cerca de Poznań en Polonia. El evento fue registrado por cámaras y radares. Sin embargo, el mayor avance ocurrió horas después, cuando investigadores identificaron un rastro químico inusual en la mesosfera.
El estudio se publicó el jueves 19 en la revista Communications Earth & Environment. La investigación describe el trabajo de un equipo con base en Kühlungsborn en el norte de Alemania. Los científicos operaron durante seis horas un sistema Lidar de fluorescencia de resonancia la noche posterior a la reentrada.
Poco después de la medianoche del 20 de febrero, el instrumento detectó una pluma estrecha de detritos entre 94,5 y 96,8 km de altitud. La concentración de átomos de litio alcanzó niveles hasta diez veces superiores al valor de fondo habitual en la región.
La densidad máxima llegó a 31 átomos por centímetro cúbico. Antes del paso de la pluma, el nivel rondaba los 3 átomos por centímetro cúbico.
Simulación confirmó el origen sobre Irlanda
Para confirmar el origen de la pluma, los investigadores utilizaron el modelo de circulación atmosférica UA-ICON. El sistema se alimentó con datos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo.
El equipo simuló 8.000 trayectorias posibles de los detritos. Las proyecciones convergieron sobre el oeste de Irlanda. Ese punto coincidió con el inicio de la reentrada del Falcon 9, unas 20 horas antes, a unos 100 km de altitud.
La separación estimada fue menor a 2 km en vertical y menor a 10 km en horizontal respecto a la trayectoria oficial reportada por la Agencia Espacial Europea.
Los científicos analizaron además actividad geomagnética datos de ionosonda y perfiles de viento. Con esos insumos descartaron un origen natural del aumento de litio.
El litio como marcador de contaminación humana
El litio es poco frecuente en meteoritos condríticos que constituyen la principal fuente natural de metales en la alta atmósfera. En contraste, los cohetes y satélites contienen este elemento en baterías y en aleaciones de aluminio-litio.
Un solo estadio superior del Falcon 9 puede contener cerca de 30 kg de litio en sus estructuras. En comparación, la entrada natural diaria de litio desde polvo cósmico ronda los 80 gramos.
Modelos químicos indicaron que la fusión y vaporización del litio en el Falcon 9 inician cerca de los 98,2 km de altitud. La detección de la pluma a 96 km respalda que la ablación comienza alrededor de los 100 km antes de que los fragmentos alcancen capas más densas.
Actualmente la masa de detritos artificiales que reingresa representa solo un pequeño porcentaje del flujo natural de meteoritos. Sin embargo, la composición difiere. Satélites y cohetes liberan aluminio, titanio, niobio y metales de tierras raras.
La llamada Nueva Era Espacial impulsa megaconstelaciones comerciales en órbita baja. SpaceX proyecta más de 40.000 satélites Starlink con una masa combinada superior a 10.000 toneladas. Amazon también desarrolla su propia constelación.
Estos satélites tienen una vida útil cercana a cinco años. Una fracción reingresará diariamente en las próximas décadas. Proyecciones citadas en el estudio estiman que en algunos decenios el flujo artificial podría superar en hasta un 40% el ingreso natural de meteoritos.
Investigaciones recientes citadas por la revista Science ya detectaron partículas estratosféricas con proporciones metálicas compatibles con aleaciones de naves espaciales. Los expertos analizan posibles efectos en la química del ozono, la formación de aerosoles y el balance radiativo global.
El estudio alemán demostró que es posible rastrear desde tierra la firma química de un evento específico de reentrada. Se trató de la primera medición en tiempo real de contaminación generada por desechos espaciales mediante tecnología Lidar.
Los autores señalaron que el método abre la puerta a un sistema de vigilancia atmosférica capaz de monitorear la creciente huella metálica de la actividad espacial.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
