La investigación estuvo a cargo de la física Giulia Schettino y del astrodinamista Alessandro Rossi, ambos del Instituto de Física Aplicada “Nello Carrara”, adscrito al Consejo Nacional de Investigación de Italia.
Los investigadores esperaban confirmar que no existía posibilidad de interacción entre el asteroide y los restos artificiales. Sin embargo, el análisis mostró que algunos fragmentos podrían acercarse a menos de unos pocos kilómetros del Apophis.
Un eventual choque no modificaría la trayectoria del asteroide ni supondría un peligro para la Tierra. No obstante, sí podría provocar un cráter o expulsar una nube de polvo y fragmentos de su superficie.
Ese escenario dificultaría el análisis de los efectos naturales que la gravedad terrestre ejercerá sobre el asteroide durante su acercamiento.
La comunidad científica espera observar cómo la gravedad de la Tierra modifica la rotación del Apophis y provoca deslizamientos de material en su superficie. Esos fenómenos podrían dejar al descubierto capas internas que nunca se estudiaron de forma directa.
Para aprovechar ese evento, ya existen dos misiones programadas. La RAMSES, de la Agencia Espacial Europea (ESA), y la OSIRIS-APEX, de la NASA, observarán el asteroide durante y después de su paso para investigar los cambios provocados por la aproximación al planeta.
Los autores del estudio señalaron que este escenario refuerza la necesidad de mejorar el monitoreo de los pequeños desechos espaciales que continúan en órbita terrestre. Aunque la probabilidad de una colisión es baja, un impacto podría afectar la obtención de datos considerados únicos para comprender la formación y la evolución de los asteroides.
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