
Llegó el día 6. La misión Artemis II entra en su momento más exigente con el sobrevuelo de la Luna, una maniobra que no se realiza con astronautas desde 1972 y que concentra, en pocas horas, varios hitos técnicos y simbólicos.
La jornada comienza temprano en la tarde. A la 1:30 p. m. hora EDT (11:30 a. m. para Costa Rica), desde el Centro Espacial Johnson en Houston, equipos científicos repasan con la tripulación los objetivos del paso lunar. No es una rutina: las condiciones de iluminación sobre la superficie dependen del ángulo del Sol, que cambia constantemente y define qué tan visibles serán cráteres, relieves y sombras.
Minutos después, a la 1:56 p. m. (11:56 a. m. para CR), la misión rompe un récord histórico. La nave Orion spacecraft superará la distancia máxima alcanzada por humanos desde la Tierra, registrada por Apollo 13. La cifra es más de 405.000 kilómetros.
El punto central de la jornada inicia a las 2:45 p. m. (12:45 p. m. para CR). A partir de ese momento, comienza una ventana de observación de casi siete horas. La tripulación se divide en turnos frente a las ventanas de la cápsula, que ofrecen un campo visual limitado. Mientras dos astronautas observan y registran imágenes, los otros realizan tareas técnicas o descansan.
Conforme avanza la tarde, la nave se acerca progresivamente a la cara oculta de la Luna. A las 6:44 p. m. (4:44 p. m. para CR), se pierde la comunicación con la Tierra, pues el propio satélite bloquea las señales. Durante ese intervalo, que puede extenderse hasta 40 minutos, ocurre uno de los momentos más críticos.
A las 7:02 p. m. (5:02 p. m. para CR), sin contacto con control de misión, la cápsula alcanza su punto más cercano: unos 6.550 kilómetros sobre la superficie lunar. Cinco minutos después, a las 7:07 p. m. (5:07 p. m. para Costa Rica), llega también al punto más lejano de la Tierra en toda la misión. Es un cruce de extremos: máxima proximidad lunar y máxima distancia terrestre en cuestión de minutos.
Cuando la señal regresa, a las 7:25 p. m. (5:25 p. m. para CR), la Tierra vuelve a aparecer en el horizonte lunar desde la perspectiva de la tripulación. El evento, conocido como “Earthrise”, repite una de las imágenes más icónicas de la exploración espacial, ahora con nuevas condiciones técnicas y objetivos científicos.
El tramo final del sobrevuelo introduce otro fenómeno poco frecuente. A partir de las 8:35 p. m. (6:35 p. m. para CR), la alineación entre la nave, la Luna y el Sol genera un eclipse solar visto desde el espacio. Durante casi una hora, los astronautas observan la corona solar alrededor del borde oscuro del satélite.
A las 9:20 p. m. (7:20 p. m. para CR), concluye la ventana de observación. Las imágenes comienzan a transmitirse a la Tierra para su análisis, mientras la nave inicia su trayectoria de salida.
El día 6 no marca el final del viaje, sino su punto de inflexión. Al día siguiente, la nave abandona la influencia gravitacional de la Luna y comienza el regreso. En los días posteriores, la misión se concentra en pruebas de radiación, maniobras manuales y preparación para el reingreso.
Si el cronograma se mantiene, el amerizaje está previsto para el 10 de abril, cuando la cápsula Orion spacecraft reingrese a la atmósfera terrestre a velocidades superiores a los 40.000 km/h, enfrentando temperaturas cercanas a los 1.600 °C en su escudo térmico. Tras desacelerar con una secuencia de paracaídas —primero dos de frenado y luego tres principales—, el amerizaje ocurriría alrededor de las 8:07 p. m. (6:07 p. m. para CR) frente a la costa de San Diego.
Equipos de la NASA y la Marina de Estados Unidos ejecutarán la recuperación en mar abierto, con helicópteros y embarcaciones especializadas que trasladarán a la tripulación al buque USS John P. Murtha, donde iniciarán evaluaciones médicas inmediatas antes de regresar a Houston.