Lucía Astorga. Hace 5 días
José Angel García es capaz de desarrollar operaciones matemáticas avanzadas en pocos segundos, solo con su mente, sin necesidad de instrumentos de cálculo. Foto: John Durán
José Angel García es capaz de desarrollar operaciones matemáticas avanzadas en pocos segundos, solo con su mente, sin necesidad de instrumentos de cálculo. Foto: John Durán

A sus 13 años el joven mexicano José Ángel García es capaz de realizar 70 operaciones matemáticas en cinco minutos, sin necesidad de escribir los números en papel ni utilizar una calculadora. Toda la operación ocurre en su cerebro.

El adolescente habría alcanzado tal agilidad mental luego de años de trabajo, específicamente bajo un sistema de enseñanza de origen malasio llamado Aloha Mental Arithmetic, dirigido a niños entre los 5 y 13 años.

Este sistema se enfoca en el desarrollo del hemisferio derecho del cerebro, por medio de los tres tipos de aprendizaje: auditivo, visual y kinestésico (tactil). Sin embargo, lo más llamativo es que también emplea una herramienta milenaria: el ábaco.

Las clases se ofrecen en centros públicos y privados de 39 países alrededor del mundo, como una materia electiva que complementa el plan curricular.

¿En qué consiste?
El método Aloha permite potenciar las capacidades de memora visual, concentración y orientación, el control de los aspectos no verbales de la comunicación y la intuición. Foto John Durán
El método Aloha permite potenciar las capacidades de memora visual, concentración y orientación, el control de los aspectos no verbales de la comunicación y la intuición. Foto John Durán

El hemisferio derecho es donde residen la capacidad de memoria visual, concentración y orientación, además del control de aspectos no verbales como la comunicación y la intuición, explicó Kiran Motwani, directora internacional de este programa de aprendizaje de origen malasio.

“La matemática es muy abstracta, no podemos tocar los números. Por eso los niños kinestésicos, que necesitan tocar para aprender, tienen miedo a las matemáticas y son más de letras, o no quieren estudiar carreras relacionadas con las matemáticas”, señaló.

De ahí la importancia del ábaco, como herramienta que permite convertir lo abstracto en tangible.

“Dos son dos fichas, tres son tres fichas, va calculando con las fichas, que para él se convierte en un juego que al final le da un resultado”, indicó.

Cuando los niños empiezan a estudiar bajo el sistema Aloha, primero entrenan la parte auditiva, visual y kinestésica, antes de comenzar a aprender a utilizar el ábaco.

Lo anterior permitiría a los niños estar mejor preparados ante cambios que puedan enfrentar en sus procesos de aprendizaje, porque tienen sus tres canales desarrollados.

Por ejemplo, puede ocurrir que el niño se acostumbre a un profesor cuya metodología es más visual, pero si el docente llega a cambiar, por uno con un enfoque más auditivo, puede que el menor se aburra y su rendimiento caiga.

Aprendizaje progresivo

Método Aloha

Niños realizan operaciones matemáticas solamente con su cerebro, sin ayuda de papel o calculadora.

FUENTE: ALOHA MENTAL ARITHMETIC.    || FOTO: JHON DURÁN W. S. / LA NACIÓN.

Al inicio a los niños se les pide apuntar una serie de números, por ejemplo 50, 60, 70, 80...durante un minuto, para estimular la conexión entre la mano y la mente. Posteriormente se les dictan distintas cifras al azar, los estudiantes solo tienen que escribirlas, a medida que el instructor aumenta la velocidad en que las menciona.

También se trabaja la conexión visual del ojo con el cerebro, por medio de imágenes. El docente utiliza una serie de tarjetas en las que solo vienen fichas del ábaco y los niños deben decir qué número representan.

Progresivamente los niños van aprendiendo a realizar operaciones aritméticas de hasta 17 dígitos, sin necesidad del ábaco, lápiz o papel, incluso es muy común que mientras hacen los cálculos en sus cabezas también muevan los dedos de sus manos en el aire, como si estuvieran manipulando un ábaco imaginario.

A medida que el alumno va completando los niveles, el temario se complica, pasando de sumas y restas a multiplicaciones, divisiones, potencias, raíces cuadradas e incluso operaciones combinadas.

Beneficios

José Ángel comenzó a estudiar bajo el sistema Aloha a los siete años. Luego de atender a una clase de muestra que se realizó en su colegio en México, el joven quedó encantado y solicitó a sus padres que lo inscribieran.

Desde entonces ha ido mejorando en su capacidad de retención, memoria, concentración, creatividad y otros aspectos que van más allá de la matemática.

“No solo es bueno en matemáticas, es un gimnasio cerebral lo que está haciendo. Se mejoran las asignaturas, deportes, artes, es un niño más preparado”, dijo Motwani.

García juega fútbol, baila jazz y hasta piensa competir en esta disciplina, toca violín y está aprendiendo francés. Además, sueña con estudiar ingeniería en aeronáutica.

En Costa Rica

El sistema se comenzará a ofrecer en Costa Rica a partir del mes de junio, con la apertura de un centro en la zona de Escazú.

“Vamos a empezar con un centro en Escazú y después de ahí vamos a expandir en Heredia, Moravia, toda la meseta central. De igual manera, se venden franquicias, si alguien en San Carlos, Naranjo, Guanacaste o Pérez Zeledón quiere abrir, se puede comunicar con nosotros, con mucho gusto les guiamos”, dijo Yorleni Acuña, presidenta de Aloha Costa Rica.

Los niños tendrán que asistir una vez a la semana para una clase de dos horas. Cada grupo tendrá un máximo de 18 estudiantes.

El valor de la matrícula es de $120 mensuales (cerca de ¢72.000). Los interesados pueden solicitar información por medio de la cuenta oficial de Facebook Aloha Mental Arithmetic.