
Meyrin, Suiza. El martes, científicos del CERN lograron la hazaña sin precedentes de transportar antiprotones por carretera, poniendo a prueba con éxito el primer sistema de entrega de antimateria del mundo, con la vista puesta en abastecer algún día a laboratorios de investigación de toda Europa.
“Las partículas regresaron... así que fue un éxito”, dijo el físico del CERN, Stefan Ulmer, a los periodistas después de que el gran camión regresará tras un recorrido de 10 kilómetros por el campus del principal laboratorio de física de Europa.
Aunque puede que no parezca una gran distancia, Ulmer, portavoz del experimento BASE del CERN, que investiga la asimetría entre la materia y la antimateria en el universo, afirmó que marcaba el “punto de partida de una nueva era”.
Se cree que la materia visible y su misteriosa antimateria gemela son casi idénticas, salvo que sus cargas y propiedades magnéticas están invertidas.
Los científicos de hoy todavía se preguntan por qué nuestro universo contiene mucha más materia que antimateria, cuando el Big Bang debería haber creado una cantidad igual.
Cuando la antimateria entra en contacto con la materia, se aniquila, desapareciendo en un destello de partículas energéticas.
Mover partículas de antimateria supone, por lo tanto, un gran desafío, uno que aparentemente ya se ha superado.
Fábrica de antimateria
“¡Es fantástico!”, dijo Francois Butin, coordinador técnico de la llamada fábrica de antimateria del CERN, el único lugar del mundo donde se pueden producir, almacenar y estudiar antiprotones.
“Esto abre muchísimas posibilidades”, declaró a la AFP.
El acelerador y el desacelerador de partículas de la fábrica de antimateria generan fluctuaciones que afectan a las mediciones, limitando su precisión.
Para superar este problema, los científicos han encontrado una manera de atrapar antiprotones dentro de una trampa de iones especial, lo que permite transferirlos a otras instalaciones más silenciosas donde pueden estudiarse con mayor precisión.
“Queremos comprender algo sobre las simetrías fundamentales de la naturaleza, y sabemos que si realizamos estos experimentos fuera de esta instalación de aceleradores, podemos medir entre 100 y 1000 veces mejor”, dijo Ulmer.
Para preparar el primer intento mundial de transporte de antimateria, se capturó una nube de 92 antiprotones y se almacenó en una trampa criogénica portátil de Penning.
Se enfriaron a 8,2 Kelvin, o -268 grados Celsius, para ralentizarlos, mientras que un potente sistema de vacío garantiza que no se aniquilen al colisionar con el gas residual en la trampa.
‘Gran éxito’
La tensión era palpable mientras decenas de científicos del CERN, con cascos de seguridad, se reunían en la fábrica de antimateria para observar cómo lo que parecía un gran archivador, que contenía la trampa de 850 kilogramos, era levantado con cuidado por una grúa gigante amarilla instalada en el techo y transportado a través del laboratorio.
Ya habían practicado estas maniobras con cuidado, pero entonces llegó el paso decisivo: cargar la caja gigante en un camión de plataforma y dar una vuelta con ella.
“La parte más crítica es en la carretera, porque allí se producen vibraciones adicionales”, declaró a la AFP Marcus Jankowski, responsable de seguridad en el departamento de física experimental del CERN.
El camión, con la inscripción “Antimateria en movimiento” en sus laterales y flanqueado por una furgoneta amarilla y un coche rojo con luces intermitentes, avanzaba lentamente por el campus del CERN.
Ulmer lo siguió en su coche, sin perder de vista en ningún momento un monitor en su teléfono que indicaba las constantes vitales de la antimateria, donde la frecuencia característica a la que vibran los antiprotones adopta la forma de una M formada por dos picos.
La altura de los picos indica el número de antiprotones en la trampa, explicó, advirtiendo que si la forma cambia a un solo pico, eso indicaría que los antiprotones se han aniquilado.
Durante el trayecto, la forma pareció alterarse un poco, pero Ulmer explicó más tarde que se trataba de la frecuencia de resonancia del detector, que se había desplazado unos pocos hercios.
“Las partículas siguen en la misma posición”, dijo con júbilo tras el recorrido.
“Todo salió a la perfección... Es un gran éxito.”
En última instancia, el CERN pretende enviar antiprotones a diversos laboratorios de toda Europa, empezando por su laboratorio de precisión especializado en Düsseldorf, situado a ocho horas en coche en Alemania.
“Esto significa que tendríamos que mantener el imán superconductor de la trampa a una temperatura inferior a 8,2 K durante todo ese tiempo”, declaró Christian Smorra, director del experimento BASE-STEP, en un comunicado.
Según explicó, el mayor desafío, mientras tanto, sería cuando la antimateria llegará a su destino: “transferir los antiprotones al experimento sin que desaparezcan”.
