Antes de que existieran las ropas y las normas sociales sobre la desnudez, los seres humanos convivían completamente desnudos. En ese contexto, el tamaño del pene humano funcionó como una señal visible que influyó tanto en la atracción de posibles parejas como en la rivalidad entre hombres. Esa es la principal conclusión de un estudio publicado en la revista PLOS Biology este mes de enero.
La investigación planteó que el pene humano, notablemente más grande que el de otros primates, pudo evolucionar por selección sexual. Este proceso incluyó la elección de pareja por parte de las mujeres y la competencia entre hombres.
Cómo se realizó el estudio
Investigadores de la Universidad de Australia Occidental utilizaron 343 figuras masculinas generadas por computadora. Estas representaciones variaron en altura, proporción corporal y tamaño del pene. Las figuras fueron evaluadas por 800 personas, entre ellas 600 hombres y 200 mujeres.
Las evaluaciones se realizaron de dos formas. Algunas personas participaron de manera presencial y observaron figuras en tamaño real. Otras lo hicieron en línea mediante versiones a escala reducida. En ambos casos, las mujeres calificaron la atractividad masculina. Los hombres valoraron la rivalidad sexual, asociada con la capacidad de lucha de un posible oponente.
Qué consideraron más atractivas las mujeres
Las mujeres calificaron como más atractivos a los hombres más altos, con pene de mayor tamaño y con una mayor proporción entre hombros y caderas. Este último rasgo describió un cuerpo con forma de V.
Sin embargo, el estudio indicó un límite. A partir de cierto punto, un mayor tamaño del pene, mayor altura o mayor ancho de hombros provocó evaluaciones decrecientes en atracción.
Cómo percibieron la rivalidad los hombres
Los hombres consideraron más intimidantes a las figuras altas, con cuerpo en forma de V y con pene grande. Estas características se asociaron con una mayor amenaza en términos de competencia sexual y capacidad de lucha.
A diferencia de las mujeres, los hombres interpretaron los rasgos más exagerados como una amenaza aún mayor, sin observar un punto claro de disminución en la evaluación.
Influencia de las características de los participantes
El estudio también encontró que las características personales de quienes evaluaron influyeron en los resultados.
En ambas modalidades, presencial y en línea, las mujeres más altas dieron mayor peso a la altura masculina al evaluar la atractividad. En las evaluaciones presenciales, las mujeres con peso por encima del promedio mostraron una preferencia mayor por penes de mayor tamaño.
Entre los hombres, el tamaño del pene influyó más en los participantes de mayor edad durante las evaluaciones presenciales. Esto sugirió que la percepción de la competencia sexual aumentó con la edad. Esta relación no apareció en las evaluaciones en línea.
Un resultado coincidió en ambos formatos. Un cuerpo con forma de V más pronunciada influyó más en las personas jóvenes que en las mayores al valorar la atracción o la rivalidad.
El estudio señaló que otros rasgos asociados con la dominancia masculina, como un tono de voz más grave y la presencia de barba, también pudieron influir en la percepción de la capacidad de lucha entre hombres.

Un debate evolutivo abierto
Los biólogos mantienen el debate sobre la evolución del pene humano. Además de ser proporcionalmente más grande que el de otros primates, carece de báculo, el hueso peniano presente en muchas especies. Su rigidez depende únicamente del flujo sanguíneo durante la erección.
Como rasgo sexual visible, el pene humano generó comparaciones con otros atributos, como los senos femeninos, en el marco de la selección sexual. Estudios previos sugirieron que la forma y el tamaño del pene pudieron evolucionar en respuesta al canal vaginal femenino. Sin embargo, existen pocas investigaciones experimentales sobre este tema.
Los resultados recientes indicaron que el pene pudo funcionar también como una señal de estatus en contextos de competencia. Aun así, la altura y la forma corporal tuvieron un peso mayor en cómo los hombres percibieron a sus rivales. Esto apuntó a que la evolución del tamaño del pene se vio favorecida principalmente por su papel en la atracción de pareja.
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