
Una preparación con cáscaras de banano, cebolla y café puede utilizarse como abono natural para complementar los cuidados de la lengua de suegra. Esta planta es resistente. Sin embargo, necesita condiciones adecuadas para crecer y producir nuevas hojas.
La mezcla requiere ingredientes fáciles de conseguir en casa. La preparación fue recomendada por Gio de la Rosa, creador de contenido dedicado a la jardinería y al cuidado de plantas de interior.
El abono necesita dos litros de agua hirviendo, dos cáscaras de banano cortadas en trozos pequeños, cáscaras de cebolla y una o dos cucharadas de café.
Los ingredientes deben permanecer en el agua caliente durante un periodo de cinco a siete minutos. En ese tiempo liberan parte de sus nutrientes.
Después se debe dejar enfriar la preparación. El siguiente paso consiste en colarla para retirar los residuos sólidos.
Una vez que el líquido esté completamente frío se deben incorporar otros dos litros de agua para diluir la preparación.
Para aplicarla en una lengua de suegra se recomienda utilizar aproximadamente una taza del abono casero.
La mezcla también puede servir como complemento para otras plantas. Su aplicación debe ser moderada. Una cantidad excesiva de nutrientes puede afectar las raíces y perjudicar la planta.
¿Cada cuánto se puede abonar una lengua de suegra?
La fertilización es solo una parte de los cuidados necesarios para esta especie. El abono puede aplicarse cada dos o tres meses durante las épocas de mayor crecimiento.
Durante otoño e invierno es preferible evitar la fertilización.
La iluminación también influye en el desarrollo de la lengua de suegra. La planta tolera lugares con poca luz. No obstante, puede desarrollarse mejor cuando recibe luz indirecta y abundante.
El sol directo e intenso puede provocar daños en las hojas.
Cuidado con el exceso de agua
El riego requiere especial atención. La lengua de suegra no necesita grandes cantidades de agua.
Lo recomendable es esperar hasta que el sustrato esté completamente seco antes de volver a regar.
El exceso de humedad puede favorecer la pudrición de las raíces. Por ese motivo, la maceta debe contar con orificios para facilitar la salida del agua.
El tipo de tierra también influye en el estado de la planta. Un sustrato con buen drenaje ayuda a evitar que el agua se acumule alrededor de las raíces. Los utilizados para cactus o suculentas son una opción.
