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Región ucraniana de Donbás en el centro de una batalla encarnizada

Violentos combates arrasan en el este de Ucrania por el control de la región del Donbás, donde las fuerzas rusas amenazan la ciudad de Severodonetsk, luego de que -según Moscú- conquistaron la ciudad clave de Lyman.

Más de tres meses después del inicio de la guerra lanzada por Moscú el 24 de febrero, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Scholz, exigieron al gobernante ruso, Vladimir Putin, iniciar "negociaciones directas serias" con su par ucraniano, Volodimir Zelenski.

En una conversación telefónica, le reclamaron también la liberación de 2.500 combatientes ucranianos que estaban atrincherados en la siderúrgica Azovstal de Mariúpol (sureste) y que se rindieron a las fuerzas rusas.

En el plano militar, el cerco ruso en la cuenca minera del Donbás se estrecha, en especial alrededor de Severodonetsk.

"Rusia ha comprometido todos sus medios para tomar Severodonetsk e impedir toda comunicación entre la región y Ucrania", afirmó el sábado por Telegram Sergei Gaidai, gobernador de la región de Lugansk, en Donbás.

"La semana próxima será muy dura", agregó, al señalar que las fuerzas rusas "no podrán lograr todo lo que planean para un futuro próximo", agregó.

A su vez, el alcalde de Severodonetsk, Olexander Stryuk, aseguró que "los rusos han usado muchos medios para tomar la ciudad por asalto pero no lo han logrado (...) Nosotros pensamos que la ciudad resistirá".

Avisó sobre el agravamiento de la situación sanitaria en la ciudad de 100.000 habitantes antes de la guerra.

Los "bombardeos constantes" complican mucho el abastecimiento, en especial de agua potable, y la ciudad está sin electricidad desde hace más de dos semanas, divulgó la noche del sábado por Telegram.

"El ejército (ruso) simplemente destruyó la ciudad", aseguró Gaidai, al señalar que los rusos entraron a las afueras de la ciudad y sufrieron "grandes bajas", mientras las fuerzas ucranianas intentaban desalojar a los rusos de un hotel.

Respondió así a un policía de la "república" separatista prorrusa de Lugansk, citado por la agencia Ria Novosti, quien afirmó el viernes que "la ciudad de Severodonetsk está actualmente rodeada" y que los ucranianos están atrapados.

A su vez, el líder de la república rusa de Chechenia, Ramzan Kadyrov, aseguró el sábado en Telegram que "Severodonetsk está bajo nuestro control total".

Hacia el oeste, el ministerio de Defensa ruso confirmó la toma de la ciudad clave de Lyman, que abre el camino a las ciudades de Sloviansk y Kramatorsk en el Donbás.

Incluso Zelenski reconoció que "la situación en esta región del Donbás (era) muy, muy difícil", con intensos bombardeos de artillería y misiles.

Sin embargo, aseguró que "si los ocupantes creen que Lyman y Severodonetsk son suyos, se equivocan. El Donbás será ucraniano".

Tras la infructuosa ofensiva sobre Kiev y Járkov (noreste) al inicio de la guerra, las fuerzas rusas se concentraron en el este de Ucrania con la meta de tomar el Donbás, parcialmente controlado desde 2014 por separatistas prorrusos apoyados por Moscú.

Ucrania, una gran potencia agrícola, no puede exportar sus granos debido al bloqueo de sus puertos, pero Putin aseguró en la conversación con Macron y Scholz que su país está "listo" para ayudar a una exportación "sin obstáculos" de cereales ucranianos.

"Rusia está lista para ayudar a encontrar opciones para una exportación de granos sin obstáculos, incluido el grano ucraniano, desde los puertos del mar Negro", según un comunicado del Kremlin tras la conversación telefónica.

Según Putin, las dificultades con el suministro de alimentos han sido provocadas por "una política económica y financiera equivocada de los países occidentales, así como por las sanciones antirrusas".

En Mariúpol, una ciudad devastada por el bombardeo ruso antes de tomarla la semana pasada, un primer barco de carga entró a su puerto, según la agencia oficial rusa TASS, citando un portavoz de la administración portuaria prorrusa.

La marina ucraniana respondió en Facebook que tal anuncio es una "manipulación" porque "continúan despreciando las normas del derecho marítimo internacional, los grupos de barcos rusos siguen bloqueando la navegación civil en las aguas de los mares Negro y de Azov".

Durante la llamada, Putin también consideró "peligroso continuar inundando a Ucrania con armas occidentales", y advirtió del riesgo de "mayor desestabilización", según el Kremlin.

En tanto, medios estadounidenses informaron que Washington prepara el suministro de sistemas de lanzamiento de cohetes múltiples (MLRS), que Ucrania ha reclamado para equiparar el poder de fuego ruso.

El portavoz del Pentágono, John Kirby, no confirmó el envío de los MLRS M270, con capacidad de lanzar cohetes a hasta 300km de distancia, como lo informó la prensa.

Sin embargo, aseguró que Estados Unidos seguirá ayudando a Ucrania a "prevalecer en el campo de batalla".

Igualmente, el primer ministro británico, Boris Johnson, reafirmó el apoyo de su país "incluyendo ayuda para proporcionarle el equipo necesario", en una conversación telefónica con Zelenski el sábado, según Londres.

El presidente ruso aseguró que Rusia permanece "abierta a retomar el diálogo" con Kiev para resolver el conflicto, aunque las negociaciones de paz con Ucrania están estancadas desde marzo, según el Kremlin.

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