Hazel Feigenblatt. 17 diciembre, 2019

Las últimas semanas de la política costarricense estuvieron marcadas por información falsa y engañosa por parte políticos que parecen sentirse cada vez más cómodos con el engaño, o no se toman el suficientemente en serio el riesgo de los datos falsos como para verificarlos antes de diseminarlos.

Cinco diputados de cuatro partidos políticos difundieron información engañosa sobre el supuesto “despilfarro” del gobierno al acreditar a varias decenas de personas para asistir a una conferencia sobre cambio climático en España. Esto pese a que acreditar de ninguna manera implica financiar los gastos.

Sobre la base de información falsa, usaron términos como “fiesta de la alegría”, “club de viajes”, “que continúe la fiesta” y otras.

En el caso del partido evangélico Nueva República parece existir todo un patrón de usar información falsa. El mes pasado, un diputado infló cinco veces el presupuesto del Instituto Nacional de la Mujer (Inamu) y usó el dato para pedir que lo cierren.

A este caso se suman varios anteriores en los que la prensa ha denunciado el uso de datos falsos por parte de representantes de esa agrupación.

Por ejemplo, en julio publicaron una supuesta noticia diciendo que el gobierno aumentaría el Impuesto al Valor Agregado (IVA), y más recientemente un candidato municipal dijo durante un debate que con la norma técnica del aborto para salvar la vida y salud de las mujeres embarazadas se iban a abrir clínicas de aborto (las cuales son propias de países donde el aborto libre es legal).

También en recientes días, un diputado del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) comentó en una cuenta trol de Twitter dedicada a publicar información falsa sobre aborto terapéutico. Dicha cuenta, además, hace acoso político a una diputada de otro partido político.

En medio de críticas, el diputado aclaró que se trató de un “error”, pero el caso muestra cómo las redes sociales facilitan la interacción (sea a propósito o por equivocación) de actores políticos oficiales con contenido falso.

Tales casos no solo amplifican el mensaje de las cuentas falsas, sino que además hacen ese tipo de información más creíble para sus partidarios y les envía el mensaje de que es aceptable usar información falsa para defender objetivos políticos.

En otro caso reciente, el Partido Acción Ciudadana (PAC) publicó en redes sociales una imagen en formato de portada de periódico que decía “#TodoEsCulpaDelPAC” y “Un periódico de verdad”.

Aunque el primer mensaje sugiere que se trata de una especie de sátira, el segundo puede confundir a algunas personas en el contexto actual en el que ya de por sí existe dificultad en algunos segmentos del público para identificar qué es cierto o falso en redes sociales.

Además, la leyenda “Un periódico de verdad” hace eco de narrativas populistas que atacan la credibilidad de la prensa con el fin de crear un ambiente en el que las personas no saben en quién confiar y, como resultado, se repliegan hacia creencias personales o partidarias antes que hechos o evidencia.

Incluso algunos grupos de interés han empezado a usar información falsa. Por ejemplo, la publicación Doble Check de la Universidad de Costa Rica encontró que la Asociación Bancaria Costarricense “usó dato falso para oponerse al tope de 30% en tasas de interés” en un campo pagado en noviembre.

La Iglesia Católica y algunos diputados evangélicos también han usado información falsa para generar la percepción de que el aborto podría legalizarse en Costa Rica, cuando en realidad los únicos proyectos de ley que existen sobre el tema han propuesto lo contrario: Prohibir radicalmente la posibilidad de salvar la vida y/o salud de las mujeres con embarazos peligrosos.

Todo esto ha ocurrido tan solo en las últimas semanas y deja claro que nuestros políticos y algunos grupos de interés económico y religioso se sienten cada vez más cómodos con la información falsa. En algunos casos se observan patrones de uso reiterado de información falsa y en otros un descuido inaceptable de verificar información antes de utilizarla.

Si lo que está ocurriendo hoy continúa o empeora, no queda duda de que la próxima campaña podría ser dominada en gran parte por la normalización de la información falsa.

¿Tácticas de otros países?

Esta caída en los estándares de seriedad y respeto mínimo a los votantes está ocurriendo también en otros países y no sorprendería que algunos grupos políticos en Costa Rica intenten aplicar aquí las tácticas vistas en otros lados.

Por ejemplo, durante un debate reciente en las elecciones del Reino Unido, el partido conservador cambió el nombre de una de sus cuentas oficiales en Twitter a @factcheckUK o “chequeo de datos del Reino Unido”.

El objetivo era aparentar a primera vista que la cuenta era un servicio independiente de chequeo de datos, los cuales la gente suele consultar para saber si una noticia o dato publicado por candidatos o partidos políticos es cierto o falso.

De este modo, los conservadores podían publicar datos del debate y decir si eran ciertos o falsos – según si les resultaba favorable a ellos o desfavorable a la oposición – y hacer creer a los lectores que la información venía de una entidad neutral, lo cual le daría mayor credibilidad.

Peor aún, como la cuenta de los conservadores tiene sello de autenticidad (el cual Twitter otorga a cuentas verificadas para que el público sepa que de verdad se trata de quien dicen ser), el falso servicio de chequeo de datos daba la impresión de ser real.

Sin embargo, la maniobra fue muy evidente y Twitter condenó públicamente el intento de engaño y le advirtió a los conservadores que aplicará “acciones correctivas” si hacen “cualquier otro intento de engañar a la gente”.

Algo similar ocurrió en Estados Unidos hace unas semanas cuando la campaña del presidente Donald Trump, quien desde ahora está haciendo propaganda para reelegirse en noviembre de 2020, pagó un anuncio en Facebook que consistía en información falsa sobre el demócrata Joe Biden.

Cuando los demócratas, la prensa y otros observadores pidieron explicaciones a Facebook, la empresa anunció su nueva política de permitir información falsa si esta es publicada por un grupo político decide y pagada como publicidad.

La medida puede generar ganancias económicas para la empresa, pero esta defendió su decisión porque no cree que “una empresa privada deba censurar políticos”.

También trascendió que Facebook adoptó esta posición solo unos días después de una cena de su CEO, Mark Zuckerberg, con Trump la Casa Blanca. Además participó Peter Thiel, un directivo de Facebook que también es donante de Trump.

Estos dos casos son apenas un ejemplo del peligroso giro que está tomando la información falsa en algunas democracias. Mientras que hace algunos años esta solía ser creada y distribuida anónimamente en forma de noticias falsas y teorías de conspiración, ahora es cada vez más común que los grupos políticos consideren válido publicarla abiertamente.

La reacción de otros actores ante la información falsa también está cambiando, como es el caso de las empresas de tecnología.

Twitter, por ejemplo, anunció que no aceptará publicidad electoral y denunció públicamente a los conservadores cuando se hicieron pasar por un chequeo de datos. Sin embargo, Facebook por su parte más bien bajó los estándares para dar espacio a información falsa.

No existe un remedio perfecto y definitivo contra el uso del engaño por parte de grupos políticos, pero los votantes deben aprovechar cada uno de estos incidentes para denunciar públicamente a políticos que incurran en estas conductas.