
El ahora exdictador de Venezuela, Nicolás Maduro, se pasó de la raya cuando trató de imitar la forma de bailar del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Esto no es una exageración: el propio mandatario norteamericano lo reconoció este martes mientras se dirigía a los legisladores republicanos.
En sus declaraciones, el presidente Trump elogió el operativo realizado por las fuerzas armadas estadounidenses para capturar a Maduro, quien permanece preso en Nueva York y deberá afrontar causas por narcotráfico.
Asimismo, el mandatario estadounidense reconoció que le molestó la forma en que Maduro bailó frente a las cámaras mientras la administración Trump intensificaba las amenazas en su contra, incluyendo una fuerte presencia de embarcaciones militares en aguas venezolanas.
“Él es un tipo violento. Se sube allí y trata de imitar un poco mi baile. Es un tipo violento, ha matado millones de personas”, dijo Trump en una reunión con republicanos este martes.
Mientras hablaba de la prohibición, impuesta por su administración, de que personas trans compitan en deportes femeninos de mujeres y niñas, Trump hizo una imitación exagerada de lo que dijo ser una halterófila trans.
“Mi esposa odia cuando hago esto”, dijo Trump. A su juicio “es tan poco presidencial”, dijo. “Ella odia cuando bailo”.
“¿Se imaginan a FDR bailando?”, añadió. El presidente Franklin D. Roosevelt, que estuvo en el cargo de 1933 a 1945, quedó paralizado de cintura para abajo por la polio en 1921.
Presión contra Maduro
A finales del mes de diciembre, el gobierno de Donald Trump intentó sin éxito deshacerse de Maduro de forma pacífica. El dictador venezolano rechazó una oferta de abandonar el cargo y aceptar un “exilio dorado” en Turquía, según reportaron medios estadounidenses en los últimos días.
Lejos de tomarse el ultimátum como lo que era, Maduro desestimó la escalada militar de Estados Unidos en aguas venezolanas y, al contrario, aprovechó varias apariciones en público para ponerse a bailar.

Pese al despliegue militar norteamericano en el Caribe, y tras el anuncio de un ataque contra un muella venezolano, al son de música electrónica, Maduro bailó en la televisión estatal venezolana mientras su voz grabada repetía en inglés: “peace forever, not crazy war”, (paz por siempre, no a la guerra loca).
Los frecuentes bailes públicos del dictador, así como las muestras de poca seriedad por parte de Maduro, colmaron la paciencia del gobierno de Estados Unidos. Según The New York Times, miembros del equipo de Trump consideraron que el venezolano se estaba burlando de ellos.
“(Maduro) intentaba llamar la atención sobre lo que creía que era un bluf”, revelaron dos fuentes anónimas a NYT.
Fue suficiente de bailes para la Casa Blanca, que decidió cumplir sus amenazas.
La madrugada del sábado 3 de enero, el equipo militar conocido como Fuerza Delta irrumpió en una de las residencias de Maduro en Caracas, eliminó a más de 30 escoltas cubanos y capturó tanto al dictador como a su esposa, Cilia Flores, quien acompañó a su cónyuge hasta Nueva York, donde fueron encarcelados.

El derrocamiento del dictador venezolano fue también motivado porque Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, encontraron en la sucesora de Maduro, Delcy Rodríguez, una interlocutora aceptable, al menos por el momento.
Rodríquez es miembro activa de la dictadura chavista y fungió como vicepresidenta y ministra de Maduro. Sin embargo, ella ha mantenido un nivel “mucho más profesional” en sus conversaciones con Rubio, se educó en diversas universidades europeas y habla tanto inglés como francés. Además, no es propensa a los bailes burlones como su predecesor.
“No estoy afirmando que ella sea la solución permanente a los problemas del país, pero sin duda es alguien con quien pensamos que podemos trabajar a un nivel mucho más profesional de lo que pudimos hacer con él”, dijo un alto funcionario estadounidense a The New York Times en referencia a Maduro.

También gustó al gobierno norteamericano la experiencia de Rodríguez en la crucial industria petrolera venezolana, de la cual ella incluso fungió como ministra.
Mientras maneja el rumbo de Venezuela en una mano, el presidente Donald Trump balancea en la otra su preocupación por los bajos índices de aprobación de su gobierno. Las encuestas más recientes recopiladas por NYT muestran que apenas un 42% del público estadounidense da el visto bueno al gobernante republicano.
“Deseo que puedan explicarme qué demonios le pasa a la opinión pública. Porque tenemos la política correcta”, dijo Trump este martes mientras se dirigía a los congresistas republicanos.
El presidente advirtió que si el Partido Demócrata retoma el control del Congreso en las elecciones de medio término de noviembre, él sería sometido a su tercer juicio político.

¿Premio Nobel provocó discordia?
Pero Maduro no fue el único que habría provocado la molestia del presidente de Estados Unidos. Según reportó The Washington Post con base en fuentes anónimas de la Casa Blanca, la líder opositora venezolana y ganadora del Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, tampoco es del agrado de Trump.
Machado, exdiputada conservadora, es descendiente de una familia venezolana adinerada y mantiene vínculos con Washington desde hace décadas. Sin embargo, la líder opositora ganó el premio que Trump públicamente admitió que ambicionaba.
De nada sirvieron los múltiples elogios y adulaciones de Machado hacia Trump durante el último año. La líder opositora apoyó su campaña militar en el Caribe, se abstuvo de comentar su política sobre migración, lo llamó “campeón de la libertad” y le dedicó su Premio Nobel.

Fue en vano. El sábado, Trump dijo que aceptaría el liderazgo de Delcy Rodríguez y afirmó que sería “muy difícil” para Machado gobernar Venezuela ya que, aunque era “una mujer muy agradable”, carecía del “respeto” y el “apoyo” necesario para liderar esa nación.
Este lunes, Machado ofreció entregarle a Trump su Nobel.
“El pueblo de Venezuela, porque este es un premio del pueblo de Venezuela, desea ciertamente entregárselo a él y compartirlo con él. Lo que hizo, lo he dicho, es histórico. Es un paso enorme hacia la transición a la democracia”, declaró Machado a Fox News.
Sin embargo, la dirigente opositora comentó que no ha conversado con Trump desde el 10 de octubre.

