Fabrice Le Lous. 22 julio

Una vacuna desarrollada en China y otra desarrollada en Reino Unido lideran la carrera mundial para aprobar una inyección que pueda proteger al mundo de la covid-19. Tanto la asiática --de CanSino Biologics-- como la europea --de Oxford y AstraZeneca-- serían la primera vacuna licenciada de su tipo en la historia: se trata de una tecnología de vacunas del vector viral no replicable adenovirus (ya te contamos qué es esto).

Existen cuatro tipos de vacunas posibles para ser realizadas, y cada tipo tiene un subtipo. Los más de 165 esfuerzos mundiales para dar con la vacuna efectiva contra el SARS-CoV-2, el coronavirus que transmite la covid-19, trabajan con estas variedades de vacuna. Aquí explicamos las diferencias y también te contamos cómo sería la ansiada distribución mundial de la vacuna, y cómo sería en Costa Rica.

Ojo: una vacuna no es una cura. Una vacuna es una sustancia que se suministra a una persona sana antes de que esta sea expuesta a una enfermedad para que nuestro sistema inmunitario sepa reconocer y combatir esta enfermedad en un futuro. Una vacuna puede ser suministrada a una persona por inyección, solución oral o spray nasal. La vacuna sensibiliza a nuestro sistema inmune para reconocer un virus o bacteria, y luchar contra la amenaza.

Los diferentes tipos de vacunas

Hay cuatro grandes tipos de vacunas entre los esfuerzos para encontrar la vacuna contra la covid-19, y cada tipo tiene dos subtipos.

Para entender mejor estas variedades nos ayuda Eugenia Corrales-Aguilar, microbióloga del Centro de Investigación de Enfermedades Tropicales (CIET) de la UCR, doctora en Virología y catedrática universitaria.

1-- Vacunas virales

Se utiliza al virus mismo en una forma debilitada o desactivada. Muchas vacunas funcionan de esta forma, como la del sarampión o la polio. Se requiere un nivel de seguridad altísimo y muchas; muchísimas pruebas. Entre las vacunas que más adelantadas están para combatir la covid-19, la de Sinovac Biotec, de China, es de este tipo.

Virus debilitado o atenuado: El virus se debilita al pasar a través de células animales o humanas hasta experimentar mutaciones que lo vuelven menos capaz de causar enfermedades.

Virus inactivado: En estas vacunas, el virus se vuelve no infeccioso usando químicos como el formaldehído o metanal, o bien el calor.

2-- Vacuna proteica

Se busca inyectar proteínas del coronavirus directamente en el cuerpo. Fragmentos de proteínas o cáscaras de proteínas que imitan el “abrigo externo” del coronavirus también pueden ser usados.

Subunidad proteica: Se usa una subunidad proteica como la espícula (la espinita del coronavirus), que es el receptor o llave que lo hace entrar a nuestras células.

“La vacuna subunitaria es la que inocula en la persona una proteína del virus. Por ejemplo la vacuna de la hepatitis B. Lo que se inocula es solo el antígeno de superficie, la proteína de superficie del virus. Se mete la proteína ya preformada”, explica Corrales-Aguilar.

Partícula similar a un virus: En estas vacunas, se usan cáscaras vacías que imitan la estructura del coronavirus pero no son infecciosas porque no tienen el material genético.

“Se producen en el laboratorio viriones, que son partículas infecciosas, pero sin la información genética. Solo la carcasa o solo la caja de proteína o caja de afuera del virus, pero este no se replica”, detalla Corrales-Aguilar.

3-- Vacuna de ácido nucleico

Se utilizan instrucciones genéticas en la forma de ADN o ARN para generar una proteína del coronavirus que provoca una respuesta inmune. El ácido nucleico se inserta en las células humanas, que luego producen copias de la proteína del virus. La mayoría de estas vacunas codifican la espiga o espícula del virus (la llavecita de la que recién hablamos).

Estas vacunas pueden ser basadas en ARN o en ADN. Son seguras y más fáciles de desarrollar, ya que producirlas implica producir únicamente el material genético; no el virus como tal. Por ahora no existen vacunas licenciadas o autorizadas en el mundo que usen esta tecnología.

Hay varias vacunas experimentales de este tipo: la de Moderna Inc. (acaba de presentar resultados de ensayos fase I y se está moviendo con fase II), la de GlaxoSmithKline con Sanofi (están comenzando la fase I), la de y Pfizer con BioNTech (este lunes dieron resultados preliminares de fase I y II; siguen probando en esta fase).

4-- Vacuna de vector viral

Un virus como el del sarampión o el adenovirus es diseñado genéticamente para que pueda producir proteínas de coronavirus en el cuerpo. Estos virus están debilitados para que no puedan causar enfermedades. Hay dos tipos: los que pueden replicarse dentro de las células y los que no. Las dos vacunas más adelantadas contra la covid-19 son precisamente de este grupo.

Vector viral replicable: La vacuna contra el Ébola recientemente aprobada es un ejemplo de una vacuna de vector viral que se replica dentro de las células. Dichas vacunas tienden a ser seguras y provocan una fuerte respuesta inmune. Sin embargo, la inmunidad existente al vector podría reducir la efectividad de la vacuna.

Vector viral no replicable: No existen vacunas aprobadas o licenciadas con este método, pero sí se ha usado en terapia genética. Se pueden necesitar inyecciones de refuerzo para inducir una inmunidad duradera.

“Se usan sobre todo los adenovirus. Por eso la de Oxford dice Ad5 (Adenovirus 5). Son virus que se utilizan como un transporte de la información genética del virus que me interesa. En este caso sería del coronavirus”, específica Corrales-Aguilar.

(Fuente: información de la revista científica Nature Magazine)

Las dos vacunas que dan esperanza

La doctora Gabriela Ivankovich, pediatra inmunóloga experta en bioquímica y fisiología molecular, nos dice que cada tipo de vacuna cambia en su forma de hacerla, y la reacción en el sistema inmune cambia dependiendo una de la otra. Pero todas buscan lo mismo:

“Buscan que, sin producir el daño de la enfermedad, el sistema inmune reconozca esa sustancia que pertenece al coronavirus, monte una respuesta inmune, y que esta respuesta inmune, cuando llegue el virus real, sea capaz de defendernos ojalá no una única vez, sino en varias ocasiones”, dice Ivankovich.

Para crear una vacuna se necesitan tres fases posteriores a las preclínicas, cuando ya se realizaron pruebas en células en laboratorios y la sustancia está lista para ser probada en personas.

Fase I: Se realizan pruebas con un pequeño número de personas y se busca determinar la seguridad y establecer las dosis que se darán.

Fase II: Se involucra a cientos de personas de una parte del mundo afectada por la enfermedad y se les aplica la vacuna experimental. Se estudia cuánta inmunogenicidad tiene (la capacidad de la vacuna de generar una respuesta inmune, una respuesta protectora).

Fase III: Se hace lo mismo en miles de personas en diferentes países del mundo. Si esta fase tiene éxito, la vacuna está cerca de ser aprobada o licenciada oficialmente. Pero esta fase toma tiempo.

Por ahora, solo cinco prototipos de vacunas de 165 esfuerzos en el mundo han pasado las fases I y II, y se encuentran en la fase III o a punto de comenzarla. Esta fase puede tardar meses.

Un ensayo clínico puede ser frenado en cualquier momento si se muestra que hay efectos adversos graves o que los efectos secundarios son mayores que el beneficio. En este caso, se acabaría la carrera de este producto para convertirse en una vacuna.

FUENTE: OMS    || DISEÑO / LA NACIÓN.

Las dos vacunas experimentales que lideran la carrera son las siguientes:

--La vacuna experimental británica sueca, desarrollada por la Universidad de Oxford y la compañía AstraZeneca.

-Este 20 de julio se publicaron sus reportes de las fases I y II conjuntas en The Lancet, la revista científica. La vacuna es reactogénica, según explica la doctora Gabriela Ivankovich. Tiene una suma de efectos adversos como fiebre, cefalea, fatiga, malestar general, y más, pero no hay efectos adversos serios. O sea que sí es segura.

-Es inmunogénica: capaz de montar una respuesta inmune que puede defender a la persona del coronavirus. Esto lo sabemos únicamente por tiempo limitado, ya que son estudios realizándose en tiempo real. Es decir, no sabemos si esta inmunogenicidad aguanta en el tiempo.

-Está lista para la fase III.

--La vacuna experimental china, realizada por la compañía CanSino Biologics, junto a la Academia Militar de Ciencias Médicas de ese país.

-Esta tiene dos publicaciones en la revista The Lancet. Una de mayo con los resultados de la fase I y otra este 20 de julio con los de la fase II, donde demuestra que es segura: tiene algunos efectos secundarios leves.

-Es inmunogénica, al lograr la respuesta inmune contra el virus pero también por un conocimiento temporal limitado.

-Cuenta con una “aprobación gubernamental limitada”. Según el New York Times, el gobierno de China está probándola en miembros del Ejército y funcionarios públicos.

-Está lista para la fase III.

“Estas dos vacunas ya pasaron las fases I y II”, analiza Ivankovich. “Se probaron en personas sanas, adultos menores de 55 años, y lograron montar una respuesta inmune. El asunto es que el seguimiento de estos estudios ha sido muy corto. No sabemos esto en 6 meses o un año. Los estudios siguen. Pero los datos que tenemos por ahora son preliminares”.

Ivankovich destaca que estas dos vacunas utilizan un vector viral que es un adenovirus. Este se usa como un transportador para meter material del virus a la célula humana. No se replica dentro de ella, pero se encarga de llevar el material del coronavirus para provocar la respuesta de defensa.

“No existe ninguna vacuna de este tipo licenciada (autorizada) hasta el momento. Ha sido un gran esfuerzo de los investigadores y promete mucho porque sí se puede hacer a gran escala. Podrían hacerse muchas dosis de vacunas”, explica Ivankovich.

Cómo se distribuiría la vacuna en Costa Rica

Este martes 21 de julio, el doctor Jarbas Barbosa, subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), explicó que desarrollan un mecanismo para garantizar que todos los países que hagan parte de él tengan acceso en una primera etapa a suficientes dosis para el 20% de su población, con la instrucción de vacunar a personas mayores de 65 años, a personal de salud y a adultos con enfermedades que representen factores de riesgo.

Este mecanismo sería un fondo rotatorio de la OPS al cual ya 38 países han solicitado suscribirse. Entre ellos está Costa Rica.

Por su parte, María Luisa Ávila, infectóloga pediatra y ministra de Salud de Costa Rica entre 2006 y 2011, quien lidió con la pandemia AH1N1, comenta que en caso de que la vacuna contra la covid-19 llegue a Costa Rica, los primeros grupos en vacunarse serían los siguientes:

--Personal de salud

--Miembros de la Policía, los Bomberos y la Cruz Roja

--Los equipos destinados a mantener una estabilidad normal en el país.

--Personas con factores de riesgo

“Habría que ver si la vacuna va a alcanzar para todos”, subraya Ávila. “Obviamente en este caso no es una vacuna que uno esperaría para niños porque afortunadamente les afecta muchísimo menos, aunque no necesariamente es una enfermedad benigna en la niñez”.

Cuando Costa Rica obtenga sus primeras vacunas, sin embargo, el país no podrá replicarla, según María Luisa Ávila.

“El país no tiene la infraestructura para replicar esta vacuna. Lamentablemente no lo tenemos. En algún momento cuando fui ministra tratamos de que eso pudiera eventualmente suceder. Pero realmente se requiere una inversión bastante alta y un interés enorme”, dice la doctora Ávila.

¿Cuándo estará lista la vacuna?

Todavía faltan meses, según las expertas consultadas para esta publicación. Tanto María Luisa Ávila como Gabriela Ivankovich y Eugenia Corrales-Aguilar creen que es muy optimista pensar en que tendremos una vacuna producida en masa en 2020.

“Antes del final de 2021, es probable que sí, pero antes de que empiece 2021, lo dudo grandemente”, opina la doctora Corrales-Aguilar.

Gabriela Ivankovich recuerda que los ensayos clínicos han sido muy rápidos y que hay mucho interés para agilizar los procesos por la gravedad de la pandemia, pero estamos apenas comenzando la fase III de las vacunas experimentales que lideran los esfuerzos mundiales.

“Estaría bien difícil que exista una vacuna para comercializar en 2020. Tal vez sí esté la vacuna, pero el problema es cuántas dosis habrá. Son muchas interrogantes complicadas”, dice Ivankovich.

La empresa AstraZeneca, quien desarrolla su vacuna prototipo junto a la Universidad de Oxford, prevé entregar su versión antes de que termine 2021 y ha anunciado que el costo unitario de cada dosis sería de aproximadamente 2,5 euros.

A esto, los laboratorios estadounidenses Pfizer, Merck y Moderna han dicho que ellos no piensan vender al costo una eventual vacuna sino que tendrán en cuenta “la emergencia sanitaria mundial”.

Por lo pronto, lo que debemos hacer, según apuntó el doctor Jarbas Barboza de la OPS en su conferencia, es seguir cuidándonos lo máximo posible.