Gustavo Arias Godínez. 24 enero
El Domo Térmico es una zona de alta productividad frente a las costas de Centroamérica, que aporta enormes beneficios ecológicos y socioeconómicos para la región. El nombre Domo se debe a la forma característica de domo o campana que se obtiene al graficar la temperatura del agua a distintas profundidades. Fuente: Jiménez (2016).
El Domo Térmico es una zona de alta productividad frente a las costas de Centroamérica, que aporta enormes beneficios ecológicos y socioeconómicos para la región. El nombre Domo se debe a la forma característica de domo o campana que se obtiene al graficar la temperatura del agua a distintas profundidades. Fuente: Jiménez (2016).

El Domo Térmico (o Domo) es una zona de alta productividad frente a las costas de Centroamérica. Ahí, los vientos y las corrientes marinas hacen que aguas frías cargadas con nutrientes emerjan desde las profundidades. La alta concentración de nutrientes en la superficie favorece el crecimiento de millones de microalgas, que son la base fundamental de las redes alimentarias marinas.

El Domo no es un sistema estático, por el contrario, está en constante desplazamiento. En algunas ocasiones se encuentra más cerca de la costa, mientras que en otras está más alejado. Su tamaño también es variable, y aumenta o disminuye dependiendo de la época del año.

Cuando el Domo alcanza su máxima extensión, abarca parte de los territorios marinos de todos los países centroamericanos y aguas internacionales que no están bajo la tutela de ningún estado.

La zona central del Domo y sus alrededores albergan importes sitios de alimentación, reproducción y migración para muchas especies, incluyendo delfines, ballenas, tiburones, tortugas, mantarrayas, peces y aves marinas. Algunas de ellas, amenazadas según los listados de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Muchas actividades económicas desarrolladas en Centroamérica y otras regiones dependen de los recursos del Domo. La ballena azul (Balaenoptera musculus), el animal más grande que ha habitado la Tierra, realiza extensas migraciones desde la costa oeste de Norteamérica hasta el Domo para alimentarse y reproducirse. A su regreso, estos gigantes reactivan el turismo basado en el avistamiento de cetáceos, contribuyendo así con la economía de las zonas costeras.

El Domo también sustenta importantes operaciones pesqueras, ya que está ubicado en una de las zonas de captura de atún más grandes del mundo. Es un área importante para la alimentación de grandes peces como el dorado, los marlines y peces vela, que además de ser objeto de pesca comercial, constituyen la base de la industria de la pesca deportiva.

A pesar de su enorme valor ecológico y relevancia socioeconómica, las áreas de alta mar del Domo Térmico han sido históricamente ignoradas, debido en gran parte a su lejanía.

Esfuerzos

En las últimas décadas, se han realizado valiosos esfuerzos para aumentar el conocimiento científico y comprensión del Domo. Desafortunadamente, este ecosistema enfrenta amenazas como la pesca ilegal, el tráfico marítimo sin planificación, la contaminación, y el cambio climático global.

El uso y manejo de la biodiversidad en aguas fuera de la jurisdicción nacional no está regulado por ningún instrumento internacional específico.

Como parte de esas áreas, el Domo enfrenta la ausencia de un marco regulatorio que permita el control y la planificación de las actividades humanas que en él ocurren. No obstante, a medida que aumenta la comprensión sobre el papel vital que cumplen nuestros océanos en la regulación del clima terrestre y el sustento humano, también aumenta el interés de los estados en proteger las aguas que trascienden sus fronteras.

Actualmente, se negocia en el seno de las Naciones Unidas un instrumento internacional para la conservación y uso sostenible de los recursos marinos en áreas fuera de la jurisdicción nacional.

La esperanza es que, a corto plazo, el mundo sea testigo de un cambio sustancial en la forma en que nos relacionamos con nuestros océanos y gestionamos sus recursos.