Solo una fuerza puede explicar una contradicción tan burda por parte de Laura Fernández y Rodrigo Chaves con el Acuerdo Transpacífico. Es la que todo político desea
Como parte de su apuesta de todo o nada, el gobierno estuvo dispuesto a comportarse como el PAC
Rodrigo Chaves y Laura Fernández renegaron sobre el Acuerdo Transpacífico después de que lo presentaron como una gran noticia para Costa Rica. Esteban Bermudez
Solo una fuerza puede explicar una contradicción tan burda como la que cometieron Laura Fernández y Rodrigo Chaves al frenar el Acuerdo Transpacífico y defenestrar a los gestores de la política de comercio exterior de Costa Rica.
Esa fuerza se resume en una palabra: votos. Según se dice en corrillos políticos, el cambio se debe a las elecciones municipales. El oficialismo tiene el plan de que los sectores productivos y cooperativos que se oponían al tratado ahora apoyen a los candidatos a alcaldes y regidores del Partido Pueblo Soberano (PPSO) en febrero del 2028.
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Con tal de que los productores bajaran sus banderas de oposición, el gobierno estuvo dispuesto a comportarse como el PAC en material de comercio exterior.
Y los comicios municipales serían solo un primer paso para asegurar control territorial en busca de obtener la mayoría calificada de 38 diputados en el 2030 y propiciar, en el siguiente periodo, la reelección presidencial consecutiva y la toma del Poder Judicial.
Lo sucedido es parte de la apuesta de todo o nada del gobierno, que en el periodo actual está quedando en nada. El Ejecutivo ha perdido todas las reelecciones de magistrados y no ha logrado jalar diputados del Bloque Democrático, pese a que, según denunció el frenteamplista José María Villalta, ha habido hasta intentos de extorsión contra un diputado del PLN.
El gobierno seguirá en campaña permanente y persistirán las agresiones presupuestarias a instituciones como método de coacción.
En el marco de este plan, no importan factores como los efectos negativos del tipo de cambio para las exportaciones o las señales preocupantes para la inversión extranjera.
La búsqueda de votos justificó que se manchara la política de apertura comercial, sacrificando un acuerdo que buscaba mercados alternos como Japón, Nueva Zelanda, Malasia, Reino Unido y Australia, en momentos en que Estados Unidos castiga con aranceles las exportaciones costarricenses y está cerca de aplicar una medida adicional contra los dispositivos médicos fabricados en Costa Rica.
Solo un plan de votos podría explicar por qué Rodrigo Chaves ahora defiende el aborto del Acuerdo Transpacífico después de que, al final de su periodo, dijo que el cierre de la negociación era una “noticia extraordinaria” que equivalía a marcar el gol decisivo, ganar el partido y levantar el trofeo.
Así tiró el gobierno por la borda un proceso de cuatro años de negociación internacional, la cual había empezado con la administación de Rodrigo Chaves; ni siquiera le pueden echar la culpa a un gobierno anterior.
Laura Fernández destituyó a Indiana Trejos del cargo de ministra de Comercio Exterior en solo seis meses. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)