
Sobrevivientes y familiares de las víctimas del tiroteo ocurrido en el bar Cahuita Town declararon este jueves ante el Tribunal de Juicio de San José, en el debate que se sigue contra un hombre de apellidos Meza Ledezma, acusado de dos homicidios y tres tentativas de asesinato.
Los hechos ocurridos la noche del 8 de setiembre de 2024, en barrio Luján, San José, cobraron la vida de una madre de dos niñas y de un hermano del futbolista del Herediano, Keyner Brown.
Un hombre de apellidos Montoya Ramírez, esposo de María José Castro Miranda, la mujer que murió como víctima colateral del ataque, relató que esa noche compartía con su esposa y familiares en el bar, donde ya habían estado en otras ocasiones.
“Fue un momento muy rápido, yo solo escuché los disparos y no tuve reacción, me tiré encima de mi esposa, pero ya era demasiado tarde”, contó con voz entrecortada el testigo y sobreviviente tras una consulta del fiscal Óscar Quirós Soto. Montoya calculó que se escucharon cerca de cien disparos durante uno o dos minutos, dirigidos contra la persona que ponía la música.
Montoya narró además que, pese a tener un brazo lesionado, logró levantar a su esposa con ayuda de familiares y trasladarla al Hospital Calderón Guardia, donde intentaron reanimarla toda la noche.
La pareja llevaba 14 años de relación y tenían dos hijas, que para ese entonces contaban con 3 y 12 años. “Devastadora. Aún lo sigue siendo”, dijo Montoya sobre la reacción de las niñas. Sobre el impacto en su vida, fue igual de directo: “En todo. Muy difícil llevarle flores al cementerio para el Día de la Madre … Ella era nuestro pilar”.
“Vemos a alguien que hace detonaciones directamente al DJ”
Una joven apellidada Agüero Gómez, sobreviviente del ataque y amiga de Castro Miranda, relató que llegó al bar alrededor de las 8:40 p. m. y que, cerca de las 11 p. m., vio a una persona ubicarse en el marco de la puerta principal. “Vemos a alguien que se pone como en el marco de la puerta de la entrada y hace detonaciones directamente a la persona que estaba como DJ, fueron muchas detonaciones”, describió.
Agüero contó que su esposo intentó cubrirla junto a su hermana, y que, tras cesar los disparos, el grupo corrió hacia un pasillo y luego hacia la cocina del local. Fue entonces cuando el esposo de Castro Miranda llegó pidiendo ayuda. “Nos dimos cuenta de que tenía un impacto de bala”, relató, y explicó que en el camino al hospital notó que ella también había resultado herida en el brazo.
“La muerte de mi hermana destruyó nuestras vidas”
La hermana de Castro Miranda relató al tribunal el efecto que tuvo el crimen en la familia. “La muerte de mi hermana destruyó nuestras vidas; mi papá dice que quiere estar con ella, que él desea y anhela el momento de estar con ella, y le ha costado mucho volver a encontrar el sentido de la vida”, afirmó.
La mujer contó que, al comunicarles la noticia a sus sobrinas, la menor, pese a su edad, comprendió lo ocurrido y lloró junto a su hermana. Un año después del hecho, la testigo perdió su trabajo por bajo rendimiento y cayó en depresión: “Al día de hoy estoy con antidepresivos y ansiolíticos”.

“Nos iban a matar a todos”
Otra sobreviviente, de apellido Golden, cuya declaración obligó a suspender el juicio por más de una hora debido a un estado de shock, relató haber visto “como tres personas en la puerta disparando” antes de tirarse al suelo, donde notó que había sido herida.
“Sentía mucha sangre de pies a cabeza en la parte de la espalda”, relató la sobreviviente, cuyo primer pensamiento fue “entraron y nos mataron a todos, porque disparaban sin parar”, describió.
Golden, quien ha sido sometida a siete cirugías, contó que una prima la mantuvo consciente en todo momento porque nunca paró de hablarle y que fue ella quien le confirmó la muerte del DJ, Jerson Brown Blackwood. “Era la primera vez que iba a ese lugar”, agregó.

“Era el alma de las fiestas”
Una hermana de Brown Blackwood describió al DJ como una persona alegre y trabajadora. “Siempre decía que la familia era lo primero, amaba a sus dos hijas y sus nietas; él era el alma de las fiestas”, dijo. Según su relato, además de ser DJ como pasatiempo, el ofendido atendía un bar propio, era chef y tenía una empresa de seguridad que operaba en el Centro Comercial El Pueblo.
El juicio continuará hasta el 10 de setiembre, cuando se reciba el testimonio de uno de los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), a cargo del caso.
