Entre las luces y las sombras que marcan al fútbol como fenómeno cultural, social y de espectáculo deportivo, con todos sus matices, muchos luminosos como las hazañas mundialistas y el sentido de pertenencia y de identidad a una tribu y a una comunidad, pero también en todas sus oscuridades como son las historias de sobornos, negocios ilícitos, violencia deportiva, corrupción y los tentáculos que han entrado del narcotráfico, Juan Villoro regresa a las crónicas periodísticas en tiempos mundialistas con su libro Los héroes numerados, contado desde los elementos que hacen posible el juego: la pelota, la afición, la camiseta, el abrazo, el arbitraje, el jugador, el cronista y las mujeres, entre otros temas, donde no falta la relación entre México y Estados Unidos.
A propósito de su nuevo libro publicado por Seix Barral, el narrador y periodista se adentra en contar hazañas, anécdotas, recuerdos, perfiles de los protagonistas, pero también la relación entre literatura y futbol.
En entrevista con El Universal de México, el también autor de otros libros futboleros como Dios es redondo, Balón dividido, No fue penal y Los once de la tribu, afirma que ha tratado de captar, a partir del mundo del fútbol, los aspectos, problemas y dinámicas que ventila de las sociedades contemporáneas, como es el poder impuesto por Estados Unidos en este Mundial, la fuerza de ocupación que ha alcanzado la FIFA y la participación violenta del crimen organizado en México que en los últimos 7 años ha dejado 72 futbolistas amateurs asesinados en campos llaneros.

— ¿Es una memoria personal y ante todo colectiva?
— La segunda parte del libro que tiene que ver con situaciones extremas o transformadoras del fútbol. La más importante respecto a los cambios es el fútbol de mujeres, que ha sido la parte más importante del fútbol contemporáneo en los últimos años. La mitad de la población del planeta tenía prohibido jugar fútbol.
— ¿Hay muchos asuntos que pasan por la cancha, incluso el poder de Estados Unidos?
— Es una relación asimétrica que tenemos con Estados Unidos porque, no nos engañemos, este es un Mundial que en lo fundamental será de Estados Unidos. La propia FIFA lo ha reconocido así con el trofeo que le dio a Trump, no se lo dio a los tres gobernantes que albergarán el Mundial, sino al principal gobernante, porque nosotros tenemos 13 partidos de 104, igual que Canadá, pero quien ganó el Mundial después de la investigación que el FBI hizo en las oficinas de la FIFA, es Estados Unidos.
— ¿Muchas luces y sombras?
— Hay muchas sombras porque el fútbol es un objeto del deseo. Es como la manzana en el paraíso que se convierte en discordia. Políticos sin escrúpulos, como Berlusconi en Italia, ganó la presidencia por el prestigio y el poderío que le daba ser propietario del Milan, utilizó como lema de campaña el grito de guerra de los aficionados a la selección italiana, “Forza Italia”.
“Esta manipulación ha estado también presente en la antigua Yugoslavia con Milosevic. El fútbol tiene esas oscuridades, pero por ejemplo, en Los héroes numerados también yo hablo de la dignidad que pueden tener algunos futbolistas, son casos únicos muchas veces o excepcionales, como el de Carlos Caszely, que no le quiso dar la mano al dictador Pinochet, con lo cual se jugaba la vida; o el caso de Luka Modric, que vivió la guerra de Yugoslavia, jugar y leer lo rescataron y salvaron a un niño de la guerra.
“He tratado de tocar las luces y las sombras, aunque este mundial a nivel de contexto tiene muchas más sombras que luces”.
— ¿O la relación de Higuita y Colombia con el narcotráfico tan parecido hoy a México?
— En Colombia el equipo Atlético de Medellín se encumbró con el apoyo del narcotráfico y esa grandísima selección que dirigía Pacho Maturana, que le ganó 5-0 a Argentina en su propia cancha, estaba muy cercana al narcotráfico y luego el asesinato del otro Escobar, el defensa colombiano por el autogol que cometió en el Mundial de Estados Unidos, pues reveló la mano larga del crimen organizado en el fútbol.
“Nosotros ya hemos visto algunos indicios de que esto sucede en México: la trifulca que hubo en el estadio Corregidora hace unos años que enfrentó a las barras bravas del Atlas con los Gallos Blancos de Querétaro. Según varios reportes, había miembros del cártel Santa Rosa de Lima apoyando a Querétaro y miembros del cártel Jalisco Nueva Generación apoyando al Atlas. Y estos cárteles están en disputa justo en la zona que va de Querétaro a Salamanca, Guanajuato, Celaya, todas esas poblaciones.
“En los últimos siete años ha habido 72 futbolistas amateurs asesinados en México en campos llaneros; 48 de ellos han muerto en esta área en donde disputan el cártel Jalisco Nueva Generación con el Santa Rosa de Lima por el huachicol. Ahí se asocia a los jugadores o a quienes los apoyan con uno u otro bando y esas muertes son algo lamentable.
“Cerca del Estadio Jalisco se han hallado fosas comunes, un campo de exterminio no muy lejos de ahí. No hay pruebas que conozca, pero reporteros han publicado que el Mencho tenía entradas para el fútbol en el Estadio Jalisco. De modo que hay una cercanía entre el fútbol y el crimen organizado por la sencilla razón de que el crimen organizado está incidiendo en muchas actividades en nuestro país, entonces, bueno, esperemos que esto no afecte el Mundial. En principio no creo que así suceda, hay un cierto respeto por el juego y hasta ahora no hemos tenido estas expresiones de narcoterrorismo que han aparecido en otros países".
“Este mundial a nivel de contexto tiene muchas más sombras que luces”
— Juan Villoro
— ¿Hoy manda la FIFA?
— La FIFA ha puesto requisitos exagerados, influye demasiado. Una vez que se acepta un Mundial hay prácticamente una violación de la soberanía y una invasión. La cerveza que normalmente se vende en un estadio no se puede vender, los derechos de televisión son para la FIFA, ciertas condiciones sociales alrededor de los estadios, como la seguridad, son marcadas por la FIFA. Realmente la FIFA es una fuerza de ocupación.
“Hay una cercanía entre el fútbol y el crimen organizado”
— Juan Villoro