Valentina Zurita, una joven argentina de 18 años, murió el jueves 15 de octubre en el Hospital Rivadavia, después de sufrir cuatro días de dolores en el pecho y realizar consultas en tres centros médicos. Según sus padres, los profesionales atribuyeron los síntomas a la ansiedad y recomendaron atención psiquiátrica.
La familia informó de que sufrió una cetoacidosis diabética, una complicación grave de la diabetes, enfermedad que desconocían que padecía.
Los allegados de la joven denuncian negligencia médica y señalan al Hospital Fernández y al Sanatorio Güemes por no darle un diagnóstico correcto.
La denuncia policial quedó caratulada como “averiguación causal de muerte”. El abogado Roberto Herrera indicó a La Nación de Argentina que solicitarán exhumar el cuerpo para realizar otra autopsia.
Cuatro días de consultas
José Luis Zurita, padre de Valentina, relató que los dolores comenzaron el lunes 12 de octubre, alrededor de las 5 p. m. En el Hospital Fernández, según su testimonio, dos médicas atribuyeron el malestar a la ansiedad y la depresión.
El martes acudieron al Hospital Rivadavia, pero, ante una espera de unas ocho horas, pagaron una consulta en el Sanatorio Güemes.
Allí les plantearon una tomografía de 350.000 pesos argentinos (aproximadamente ¢104.700). Según el padre, al preguntar si era indispensable, el médico respondió que era para tranquilizarla, insistió en que tenía ataques de ansiedad y le recetó clonazepam.
Durante la madrugada del miércoles, Valentina volvió a descompensarse. “Me quieren hacer pasar por loca y a mí me duele”, expresó.
La familia llamó a la Policía, que solicitó una ambulancia. Según su relato, un médico la evaluó por videollamada, atribuyó el dolor a un problema muscular y descartó un infarto.
Ese día regresaron al Hospital Rivadavia y, ante la demora, acudieron al Hospital Fernández. El padre aseguró que nuevamente les hablaron de ansiedad y llamaron a una psiquiatra. “Mi hija empezó a rasguñarse los brazos del dolor”, recordó.
Zurita afirmó que salió muy sedada. Les mencionaron una posible gastroenteritis y les informaron que tenía la presión normal, que le habían auscultado los pulmones y realizado un electrocardiograma. Él no presenció ese control porque le pidieron salir.
Le recetaron clonazepam, un protector gástrico e ibuprofeno, además de una consulta con salud mental. Según su padre, llevaba desde el lunes sin comer, vomitaba y no toleraba ni el agua.
El desenlace
El jueves 15 de octubre, alrededor de las 7 a. m., Valentina pareció mejorar, pero luego volvió a sufrir dolor intenso. Su padre relató que se puso pálida, con los labios morados y comenzó “como a convulsionar”.
Una ambulancia la trasladó al Hospital Rivadavia, donde les informaron que tenía diabetes tipo 1. Sufrió un paro cardiorrespiratorio y lograron reanimarla, pero después presentó otros tres. Murió alrededor de las 2 p. m. La familia recibió como explicación que una cetoacidosis diabética provocó la descompensación.
Una complicación grave de la diabetes
Gabriel Lijteroff, jefe del Área de Diabetología del Hospital Municipal Santamarina y director del comité científico de la Federación Argentina de Diabetes, explicó que esta complicación ocurre cuando falta insulina para utilizar la glucosa. El organismo consume grasas y produce cuerpos cetónicos que, al acumularse, vuelven ácida la sangre.
Puede ser la primera manifestación de diabetes tipo 1, incluso en niños y jóvenes. Es menos frecuente en la diabetes tipo 2 y también puede aparecer al abandonar el tratamiento o durante enfermedades que generan un déficit de insulina.
Las señales incluyen sed intensa, necesidad frecuente de orinar, náuseas, vómitos, dolor abdominal, debilidad, cansancio, aliento frutal, respiración rápida y profunda, somnolencia y confusión. Lijteroff advirtió de que los vómitos persistentes, la dificultad respiratoria, la confusión o un deterioro importante requieren atención inmediata.
Investigación y reclamo familiar
Los tres centros revisan la actuación de sus profesionales, según las respuestas recibidas por La Nación de Argentina. El Sanatorio Güemes se amparó en el secreto profesional. El Ministerio de Salud porteño concentra la información de los hospitales públicos.
El Hospital Fernández confirmó las consultas del 12 y el 14 de octubre. Señaló que en la segunda realizó un electrocardiograma con resultados normales y que Valentina estuvo acompañada por profesionales durante una hora antes del alta.
La reconstrucción en curso coincide con la familia en que manifestó dolor de pecho en el Hospital Fernández, los médicos hablaron de ansiedad y había alta demanda en el Hospital Rivadavia.
La familia confirmó una reunión este miércoles con Carlos Damin, director del Hospital Fernández, y convocó a una marcha para el jueves 22 de octubre.



