Cuando empiezan a llegar pacientes de su edad con síntomas inexplicables, su propio cuerpo comienza a sufrir inquietantes transformaciones.
Con humor negro y sangre a raudales, la película utiliza los recursos del “body horror”, en la estela de sus compatriotas Julia Ducournau (Titane) o Coralie Fargeat (La sustancia), que en los últimos años han renovado el género.
La directora ha explicado que se inspiró en su propia experiencia de “burnout” (desgaste profesional) cuando trabajaba en el sector financiero.
Es el segundo año consecutivo que el máximo galardón de Sitges recae en la ópera prima de una directora, tras el triunfo en 2025 de La hermanastra fea, de la noruega Emilie Blichfeldt.
Más premios
El jurado premió además el guion de Buddy, dirigida por el estadounidense Casper Kelly, una de las sensaciones de la temporada en el género de terror, en la que el unicornio de peluche de un programa infantil se convierte en un monstruo asesino.
El Festival de Sitges, referencia mundial del cine de terror y de género que el año que viene celebrará su 60ª edición, otorgó también el premio del público Blood Window, una plataforma de promoción del cine fantástico iberoamericano, a No salgas, de Victoria Linares Villegas.
La película, una exploración de la experiencia “queer” y de los traumas heredados, sigue a una joven que, tras la muerte de su novia, se ve atormentada por la necesidad de ocultar quién es.
Por su parte, el argentino Cristian Ponce compartió con la española La muerte de Drácula el premio a la mejor dirección de Noves Visions, la principal sección paralela del festival, por “Familia teme enfrentar una nueva noche de terror”.
Ponce rescata la estética de los programas de la televisión argentina de los 1980 para evocar unos años todavía marcados por la dictadura.
La familia protagonista vive fenómenos cada vez más extraños y empieza a dudar de su propia realidad, en una cinta que roza a veces lo experimental y tiene ecos del cine de David Lynch.
Rodada en menos de una semana, con muy pocos recursos y sin ninguna financiación del Estado argentino, la película es también el reflejo del “proceso de mucha crisis” que vive el cine bajo el gobierno de Javier Milei, dijo en Sitges su productor, Juan Protto.
El festival contó este año con invitados de lujo como el neozelandés Peter Jackson, que recibió el Gran Premio Honorífico más de tres décadas después de presentar en Sitges su comedia gore Braindead (1992); y el estadounidense Danny DeVito, que celebró los 30 años de Matilda.
También el festival tuvo la tradicional Zombie Walk, un multitudinario desfile festivo de falsos muertos vivientes que recorren las estrechas calles de la pequeña localidad de la costa catalana