Def Leppard en Costa Rica: ¡La deuda quedó saldada!
El debut de los británicos en concierto en nuestro país fue esperado por los ticos por casi cinco décadas. Esta noche, Parque Viva vivió la euforia de ver el rock de estas leyendas vivientes
Joe Elliott lideró el concierto de Def Leppard en Costa Rica. Sus compañeros de banda y él entregaron todo su poder en el escenario de Parque Viva. Randall Vásquez
La cuenta estaba pendiente desde hacía décadas. Costa Rica había esperado pacientemente la oportunidad de ver a Def Lepparden vivo y este martes 27 de octubre, la deuda finalmente se saldó. Los británicos pisaron por primera vez suelo tico y, con ello, cumplieron el anhelo de una audiencia que supo esperar con paciencia.
Fue el momento para comprobar qué ocurre cuando una banda de semejante trayectoria se encuentra, cara a cara, con un país que llevaba años reclamando esta cita. La fiesta, como debía de ser, contó además con un invitado especial que también generó una espera ansiada por su música: los estadounidenses de Extreme.
Queremos un concierto de Extreme en solitario
¡Qué bueno Extreme! Las palabras se quedan cortas ante la impresionante presentación que los estadounidenses ofrecieron como acto de apertura para Def Leppard. Sin duda, es un grupo que podría encabezar el show.
Extreme fue la banda invitada del concierto de Def Leppard, pero su presentación fue digna de un concierto en solitario. (Randall Vásquez)
Desde que aparecieron en el escenario, la banda básicamente se “echó al público al bolsillo”. Durante una hora, entre canción y canción, con una energía envidiable y con guitarras impactantes (punto y aparte para Nuno Bettencourt), el concierto de Extreme fue más de lo que cualquier hubiera previsto. Quienes los vimos, fuimos afortunados.
Rebel, Banshee, Play with Me y Hole Hearted provocaron locura. Cuando llegó el momento de More Than Words, el anfiteatro se calmó, pero no guardó la energía. El dúo de Gary Cherone y Bettencourt fue el momento sublime de la noche, pese a que la voz del intérprete no está en su mejor momento; la gente acuerpó la canción en coros y eso bastó el boleto.
El show de los norteamericanos siguió con Flight of the Wounded Bumblebee, hasta un homenaje a Ozzy Osbourne. Definitivamente, ver a Extreme fue todo un lujo.
Def Leppard con toda su potencia
Con puntualidad británica, las estrellas inglesas empezaron su show a las 8 p. m. Salieron elegantes, con actitud rockera, vestidos con atuendos dignos de leyendas vivientes. Su sonido fue impecable, en un espectáculo que ocurrió bajo potentes luces y videos protagonistas en las pantallas gigantes.
El concierto de Def Leppard en Costa Rica fue una clase de historia combinada con histeria. (David Chacón)
Rejoice y Animal fueron las elegidas para la bienvenida. Elliot avanzó por la pasarela con la seguridad que le da su trayectoria; le tiró un beso al público y luego cantó Let’s Get Rocked.
La presentación fue una clase de historia combinada con histeria. El repaso de la carrera de la agrupación que consolidó su identidad sonora con guitarras potentes, coros memorables y melodías pegadizas se hizo más grande aún gracias a la meticulosa producción que se vio sobre el escenario alajuelense.
“Hola, Costa Rica. ¿Qué pasa? ¿Bien? Esta es nuestra primera vez aquí. Gracias por venir”, dijo emotivo Elliot y el público le respondió con gritos y manos levantadas. En el ambiente se sentía la emoción de tener en frente a una leyenda de la música.
En las guitarras, Phill y Viv llevaron la energía; el bajo de Savage fue intenso y, al fondo, lo más impactante fue ver la magia de Rick Allen en la batería.
La audiencia estalló cada vez que el instrumentista apareció en las pantallas dando cátedra de cómo tocar con un solo brazo y con el instrumento ajustado especialmente para sus pies.
El repaso de canciones de Def Leppard abarcó toda su trayectoria de casi cinco décadas. (David Chacón)
La fórmula fue precisa: conservar la energía del rock sin renunciar a la vocación melódica que convirtió sus canciones en himnos colectivos, que fueron coreados con potencia por las voces de miles de ticos.
En el repaso hubo espacio para lo viejo con Bringin’ On the Heartbreak (1981), lo nuevo (Rejoice) y hasta lo prestado, cuando tocaron Personal Jesus (de Depeche Mode). Todas estas canciones y muchas más fueron parte de la lista de temas elegidos por los británicos para tocarle a Costa Rica.
Del disco Hysteria interpretaron Rocket, Armagedon y Love Bites. Mucho que disfrutar con solo esa colección de hits. El show estuvo lleno de sorpresas, como cuando invitaron a Bettencourt al escenario para interpretar con él Slang.
El repertorio fue amplio y sustancioso: Rock of Ages, Photograph, Two Steps Behind, Hysteria y Pour Some Sugar on Me. Todas cumplieron con los sueños de miles de ticos que esperaron casi cinco décadas para ver a Def Leppard en vivo.
A juzgar por la ovación del público, el concierto fue la confirmación perfecta de la promesa que días atrás hizo Campbell en entrevista con La Nación: “Será el mejor espectáculo de rock que hayan visto en Costa Rica”.