Detrás de dos puertas reforzadas, en el precario Villa Paola, en Guararí de San Francisco de Heredia, dos hermanos, al parecer, se dedicaban a la venta de drogas en presencia de niños muy pequeños, de al menos tres o cuatro años.
Una fuente cercana al caso confirmó a este diario que, en apariencia, también utilizaban jóvenes para distribuir la droga.
Los sospechosos son un hombre de apellidos Osorio Martínez y su hermana, quienes quedaron detenidos a las 6:11 a. m. de este jueves cuando agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Heredia desarticularon el punto de venta de drogas.
OIJ detiene a dos hermanos sospechosos de vender drogas y utilizar menores en Guararí de Heredia.
El ingreso al búnker tardó varios minutos. El aposento estaba oculto entre estrechos pasillos de latas y gradas que descendían hasta la estructura. “Todo lo que pudieron hacer para que no entráramos, lo hicieron”, afirmó a este diario una fuente allegada al caso.
Los agentes avanzaron con sigilo por las gradas. En el trayecto, al menos tres cámaras de seguridad instaladas en las paredes de lata vigilaron sus pasos.
Menores de edad estaban en el sitio en el que supuestamente se vendía la droga. (Alonso Tenorio/Atenorio)
Al final del recorrido encontraron la primera puerta, reforzada con gruesas láminas de metal. Para abrirla, utilizaron un metabo y el sonido provocó que algunos vecinos se asomaran por las latas hasta que el portón cedió.
Superada esa barrera, los oficiales se toparon con una segunda puerta de hierro, reforzada con platinas de metal, candados de seguridad y cadenas que también lograron derribar.
Entonces se escuchó: “¡Manos arriba, la policía entrando, la policía entrando!”.
Los sospechosos quedaron detenidos en el sitio. “Teníamos rato de no ver un portón así”, reflexionó un agente poco después.
Agentes utilizaron herramientas para abrir los dos portones que resguardaban el búnker. (Alonso Tenorio/Atenorio)
Dentro de aquel búnker improvisado, sostenido sobre pilotes de madera, se escuchaba el murmullo de al menos dos niños mientras los agentes llevaban a cabo sus diligencias. Los menores caminaban por la estructura y en ocasiones, asomaban las manos entre las latas que levantaban las paredes.
Decenas de cámaras de seguridad están instaladas en los aposentos en Villa Paola. (Alonso Tenorio/Atenorio)
Afuera, la vida en la barriada seguía su curso en medio del operativo policial. En aquel enjambre de aposentos, algunos niños salían rumbo la escuela o al colegio, otros menores tocaban lira y varios adultos, incluso a pocos metros de los agentes, ni siquiera se esforzaban por ocultar el trasiego de drogas. La actividad no se detuvo.
El precario estaba colmada de puntos de venta de drogas, cámaras instaladas en cada esquina y ojos que se asomaban casi por cada una de las ventanas.“¿Qué futuro tienen estos niños?”, lamentó un oficial.
La puerta a la estructura estaba reforzada. (Alonso Tenorio/Atenorio) 15/10/2026 Agentes del OIJ de Heredia realizaron un Allanamiento en Guararí de Heredia. Foto Alonso Tenorio (Alonso Tenorio/Atenorio) 15/10/2026 Agentes del OIJ de Heredia realizaron un Allanamiento en Guararí de Heredia. Foto Alonso Tenorio (Alonso Tenorio/Atenorio) 15/10/2026 Agentes del OIJ de Heredia realizaron un Allanamiento en Guararí de Heredia. Foto Alonso Tenorio (Alonso Tenorio/Atenorio) 15/10/2026 Agentes del OIJ de Heredia realizaron un Allanamiento en Guararí de Heredia. Foto Alonso Tenorio (Alonso Tenorio/Atenorio)