Los delitos sexuales se mantuvieron por cuatro años y cinco meses como la principal causa de ingreso de expedientes a los juzgados penales juveniles del país.
Entre enero del 2021 y mayo del 2026, estos despachos recibieron 55.183 causas, de las cuales, 11.899 (21,56%) correspondieron a delitos sexuales. Es decir, poco más de uno de cada cinco casos estuvo relacionado con este tipo de conductas.
Además de concentrar la mayor cantidad de expedientes, estos casos mostraron una tendencia al alza durante la mayor parte de ese periodo. En el 2021, por ejemplo, el Poder Judicial registró 1.195 casos y al año siguiente, la cifra aumentó a 1.723.
En el 2023 llegó a 2.344 y, en el 2024, alcanzó los 2.822 expedientes, el número más alto en esos años. En el 2025 se reportó una leve disminución, con 2.698 casos. Durante los primeros cinco meses del 2026 se contabilizaron 1.117 expedientes.
El aumento también se refleja al comparar el promedio diario de expedientes ingresados. Mientras que en el 2021 recibían 3,3 casos por día por delitos sexuales, en el 2024 esa cifra llegó a 7,7. Mientras, para el 2025, el promedio fue de 7,4 casos diarios.
Los datos de los primeros cinco meses del 2026 muestran que el ritmo, al menos hasta ese momento, se mantenía, con un promedio de 7,4 expedientes por día.
Al desglosar los casos por tipo de delito, el abuso sexual en perjuicio de personas menores de edad e incapaces encabeza la lista, con 6.266 casos registrados entre enero del 2021 y mayo del 2026.
Le siguen las violaciones, con 1.567 casos; las relaciones sexuales con personas menores de edad, con 1.498; y la difusión de pornografía, con 957 expedientes.
El resto se distribuye en delitos como seducción o encuentros con menores por medios electrónicos, abusos sexuales contra personas mayores de edad y tentativas de abuso, entre otros.
Patricia Vargas, presidenta de la Corte Suprema de Justicia, reconoció que los delitos sexuales han aumentado en los últimos años en materia penal juvenil. Según explicó, este incremento no se limita a los casos que involucran a personas menores de edad, sino que responde a un patrón sociocultural que también se refleja en el aumento de estos delitos entre la población adulta.
“Nos habla del papel que se le da a la mujer en nuestra sociedad y sobre el que hay que trabajar. (...) ¿Qué nos está pasando como sociedad? Si uno analiza los datos detrás de esos datos se da cuenta que en la gran mayoría de los casos las personas ofensoras sexuales son hombres y en un altísimo porcentaje las víctimas son mujeres”, dijo.
“Nos habla de que nosotros como sociedad tenemos que educar a las nuevas generaciones con una visión distinta de respeto al otro y de respeto también hacia las mujeres, en el sentido de superar esa idea de cosificación que, de alguna manera, en nuestras sociedades ha sido frecuente”, agregó.
