Caso Laden: OIJ detiene a sospechosos de liderar grupo que cobraba hasta ¢40 millones por mes en créditos gota a gota
Fiscalía y Policía Judicial ejecutan varios allanamientos en Cartago. Hasta el momento hay nueve detenidos
El presunto cabecilla del grupo es un hombre de apellidos Prieto Medina, cuya vivienda ubicada en Birrisito es objeto de uno de los allanamientos. Alonso Tenoreio
Un vecino de Birrisito en Paraíso de Cartago sería el cabecilla de una organización que durante los últimos tres años se dedicó a colocar créditos gota a gota, con los que habría hecho cobros extorsivos a varias víctimas.
Esa es la principal premisa de la Fiscalía y el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de Cartago que desde las 4:00 a. m. de este martes, ejecutaron nueve allanamientos en la Vieja Metrópoli.
Hasta el momento se han detenido a nueve personas. En el operativo encontraron armas de fuego, vehículos de alta gama, una motocicleta Ducati prácticamente nueva con un valor fiscal de ¢18 millones, así como un acuario con peces exóticos, entre otros lujos dentro de la vivienda.
El presunto cabecilla del grupo es un hombre de apellidos Prieto Medina, cuya vivienda ubicada en Birrisito fue objeto de uno de los allanamientos.
Se trata de una quinta que consta de varias construcciones; agentes del Servicio Especial de Respuesta Táctica (SERT) del OIJ tuvieron a cargo el ingreso por la fuerza a la propiedad.
Declaraciones de Michael Soto, director interino del OIJ, sobre el caso Laden
Cerca de ese punto fue intervenida la casa de un sujeto Gónzález Torres, alias Ches, quien sería el segundo en importancia al mando de la presunta organización criminal.
Otras intervenciones se ejecutaron en las casas dos supuestos cobradores: Carpio Gómez, Alvarado Machado, y la vivienda de una mujer apellidada Calderón Calvo.
La propiedad allanada se trata de una quinta que consta de varias construcciones. (Alonso Tenoreio /La Nación)
Inicio del caso
La causa nació en 2023 bajo la sumaria 23-001651-0058-PE, cuando el OIJ recibió informaciones acerca de que González Torres alias Ches, registraba un crecimiento económico notorio a raíz de la colocación de créditos informales, que se caracterizan por tener intereses abusivos.
Durante las pesquisas se determinó que alias Ches tenía relación directa con Prieto Medina, quien de igual manera mostraba un crecimiento patrimonial significativo mediante la adquisición de bienes muebles e inmuebles, incluyendo la propiedad en la que reside.
La supuesta organización criminal -según las pesquisas- ha mostrado las diferentes etapas del enriquecimiento ilícito, como la creación de negocios que poco después desaparecían o los cambiaban por otros, como carnicerías o la compra de ganado de engorde. El OIJ ubicó un galerón para la crianza de ganado estabulado, un sistema de producción que resulta muy costoso.
Fiscalía y OIJ de Cartago ejecutan múltiples allanamientos para detener a sospechosos de cobros extorsivos vinculados con créditos gota a gota
Otro indicio que detectó la Policía Judicial fue la compra de propiedades mediante testaferros. Debido a ese crecimiento económico presuntamente ilícito, los cabecillas de la organización empezaron a colocar los créditos gota a gota con los que llegaron los cobros extorsivos.
Durante la investigación, agentes judiciales conocieron que el grupo delictivo en algunas ocasiones llegó a generar hasta ¢40 millones por mes; así lo documentaron gracias al rastreo de transferencias mediante SINPE.
Alias Ches tenía a su cargo la administración de los presuntos negocios ilícitos en zonas como Juan Viñas, de donde es oriundo, mientras que el presunto cabecilla, Prieto Medina, ejercía control en sitios como Cervantes, Paraíso y otros.
El grupo delictivo en algunas ocasiones llegó a generar hasta ¢40 millones por mes; así consta en documentación de rastreo vía SINPE. (Alonso Tenorio /La Nación)
Los montos de los créditos informales iban de los ¢100.000 a ¢400.000, en donde si la persona se atrasaba en el pago de cuota el monto iba incrementando cada día. En algunos casos los sospechosos ingresaban a casas o negocios a donde estaban deudores para intimidarlos o agredirlos y obligarlos a pagar.
A los supuestos cobradores de la organización se les investiga por el asesinato de un hombre ocurrido hace pocas semanas en Birrisito, crimen que tendría relación con una disputa de drogas y cuya causa es ajena a la actividad de la organización a la que pertenecen.
La estructura criminal es investigada por los delitos de extorsión cobratoria y legitimación de capitales.