Las cifras de fallecidos por accidentes de tránsito están lejos de disminuir en Costa Rica. Cuando faltan menos de dos meses para que termine el 2026, es prácticamente un hecho que se superarán los datos fatales del año anterior.
Según las estadísticas de la Policía de Tránsito, hasta el pasado 1.° de noviembre el país registraba 524 personas muertas, in situ, en choques, vuelcos o atropellos. Se trata de 37 víctimas menos con respecto a todo el 2025, cuando hubo 561 decesos.
Sin embargo, este año el promedio mensual de muertes en vías públicas es de 52, lo que hace prever que los números finales del 2026 podrían alcanzar las 628 fatalidades.
Y los números podrían ser peores si se toma en cuenta que diciembre es un mes que siempre dispara los promedios. El año pasado, por ejemplo, hubo 64 fallecidos.
Esto ocurre, principalmente, porque las fiestas de Navidad y fin de año y las vacaciones favorecen las imprudencias en carretera como el exceso de velocidad o el consumo de licor al volante.
La muerte viaja en moto
Erick Calderón, nuevo director de la Policía de Tránsito, confirmó cuatro razones para explicar el incremento en las fatalidades.
El primero, y más importante, la gran cantidad de motociclistas fallecidos. De las 524 personas muertas en el sitio del accidente, 304 viajaban en ese tipo de vehículo: 274 conductores y 30 acompañantes. Esto equivale a seis de cada 10 víctimas mortales.
Además, el 50% de los fallecidos en moto no estaban registrados como conductores, lo que sugiere falta de pericia para manejar este tipo de unidades. Según explicó, esto sustenta una campaña en redes sociales del Ministerio de Obras Públicas y Transportes, para que las personas se acerquen al Consejo de Seguridad Vial y hagan los exámenes teóricos y prácticos para inscribirse como conductores.
La segunda razón es la falta de cultura vial, la poca conducción preventiva y el no uso de dispositivos de seguridad como casco o chalecos retroreflectivos.
El tercer lugar, el irrespeto a la señalización vial, como el exceso de velocidad o los adelantamientos indebidos. Y, por último, la proliferación de carreras ilegales o piques.

Calderón, quien arrastra 31 años de carrera policial en la Fuerza Pública, sostuvo que ahora pretende aprovechar esa experiencia en el fortalecimiento de la Policía de Tránsito.
Entre otros objetivos, quiere que los oficiales vuelvan a ser visibles en carretera, como estrategia para disuadir las imprudencias de los conductores.
Según dijo, la tecnología y las plataformas como Waze permiten que el conductor sepa en tiempo real dónde están los oficiales de carretera y eso no le importa. Por el contrario, su expectativa es que eso se traduzca en un mejor comportamiento en las vías.
Por ahora, el 2026 ya es el cuarto año consecutivo con más de 500 fallecidos in situ. En el 2023 hubo 517 y en el 2024 se contabilizaron 505.
