Revista Perfil

A los 24 años, el cáncer no tuvo la última palabra

Mandy tenía 24 años cuando descubrió una masa en su seno que, pese a sus controles médicos y a su corta edad, no despertó inicialmente la alarma de los especialistas. Su insistencia hizo la diferencia. Cuatro años después del diagnóstico, la creadora de contenido cuenta cómo enfrentó una mastectomía, transformó su relación con el cuerpo y convirtió una experiencia que le cambió la vida en una forma de acompañar a otras mujeres.

Mandy Fiatt, sobreviviente de cáncer de mama a los 24 años.
Mandy Fiatt, sobreviviente de cáncer de mama a los 24 años. Rafael Pacheco

Amanda Fiatt, o Mandy como es conocida en redes sociales, tenía 24 años en ese entonces, era estricta con su cuidado de salud. Desde los 13 años mantenía control con la misma ginecóloga, tenía los mejores hábitos de salud, cada año para su cumpleaños se realizaba exámenes de control y conocía la importancia de prestar atención a cualquier cambio en sus senos.

Su abuela se había encargado de enseñarle a realizarse el autoexamen desde la adolescencia, en parte porque el cáncer de mama había dejado una huella profunda en su familia: su bisabuela, su abuela y dos tías abuelas habían padecido la enfermedad por la línea paterna.

Aquella historia familiar hizo que la vigilancia formara parte de su vida desde muy joven, aunque nunca imaginó que, precisamente a esa edad, tendría que enfrentarse al mismo diagnóstico que había marcado a otras mujeres de su familia.

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