
Hora 0. Es el jueves 24 de setiembre a las 8 p. m., en el estadio Ricardo Saprissa. Costa Rica y Curazao ya cumplieron el ritual de los himnos, mientras la afición apura el patí y busca protegerse de la lluvia. Como todos los aficionados en todos los estadios del mundo, la gente apoya con entusiasmo y tiene fe. Al menos por ahora.
En la jaula técnica demarcada junto a la cancha, Fernando Batista da las últimas instrucciones. Solo 72 horas después, este entrenador argentino de 56 años saldrá del fútbol costarricense por la puerta de atrás, doblegado por las críticas y los malos resultados. Pero todavía no: en este momento, algunos incluso le aplauden detrás del banquillo.
Desde antes de la Hora 0 de este recuento, el ambiente alrededor de la Selección está contaminado. El mejor portero y jugador de la historia, Keylor Navas, tiene un desencuentro con Batista, denunciando a través de una publicación en su potente Instagram (19 millones de seguidores, casi cuatro veces la población de Costa Rica) que el entrenador no tomó el teléfono para llamarlo y tan solo le mandó un mensaje.
-Si usted tiene algo importante que decir -preguntó Keylor en un tono retórico:
-Llama directamente (sin punto en el original)
-Manda un mensaje
Los resultados del sondeo nunca trascendieron, pero quedó evidente el cortocircuito entre el técnico y la megaestrella.

No fue la única desavenencia con una figura de la Selección. Juan Pablo Vargas decidió renunciar al equipo sin claridad sobre los motivos; todavía en este momento hay un cruce de versiones sobre si le exigió o no la cinta de capitán.
Y faltaba otro: Kenay Myrie aseguró en ESPN que Batista tampoco habló con él, pues solo se comunicaron a través del médico del equipo.

El equipo ya de por sí venía golpeado por las ausencias de Manfred Ugalde (sancionado por una expulsión en la pasada eliminatoria), Alonso Martínez (saliendo de una lesión) y Alejandro Bran (castigado internamente por indisciplina). Mucho conflicto y muchas ausencias. Pero en este momento, eso no les importa a los cerca de 9.000 seguidores que, bien abrigados, observan a Costa Rica ante Curazao.
Hora 1: Al medio tiempo del partido, la Selección gana 3-0 y se da un paseo ante una selección mundialista. Sí: a diferencia de los ticos, los curazaleños estuvieron en la Copa de Norteamérica 2026; un país de apenas 160.000 habitantes que ni siquiera es totalmente independiente (pertenece a Países Bajos). Ese nexo político les da acceso a jugadores neerlandeses que en Europa nadie conoce, pero que marcan mucha diferencia en el modesto vecindario de la Concacaf.

Hora 2: Entre las 9 y las 10 p. m. de ese jueves sucede algo increíble: el equipo sólido que aplastaba a Curazao se derrite en solo minutos y permite que los caribeños remonten con un increíble marcador final de 3-4. Se convierte en la peor remontada en contra de la Selección de Costa Rica en toda la historia, y además por un torneo oficial (Liga de Naciones).
Hora 3: Son las 10:30 p.m. del jueves 24 de setiembre. Fernando Batista da la conferencia de prensa en un salón del estadio Saprissa. Afuera, por primera vez desde que llegó al país en marzo, se escuchan los gritos de “Fuera El Bocha”.
Casi al mismo tiempo, algunos jugadores atienden a los medios a la salida de camerinos. En estas comparecencias, los periodistas preguntan con un guion repetido millones de veces y los jugadores responden con el mismo libreto. Difícilmente alguien se sale de ahí. Pero esta vez sí pasa.
El defensa Carlos Barahona tira un cuarto de dinamita en pleno diálogo con la prensa. “Estos días se entrenó, pero no como se debe”, afirma en referencia al sistema táctico de la línea de cinco, utilizada en el desplome del segundo tiempo.
“Cuando toca hacer la línea de cinco, no sé qué hacer porque, ¿qué se hace si no se entrena?“, añade Barahona. La prensa no lo puede creer. ¿Un jugador denunciando públicamente que su entrenador no trabajó lo suficiente? Eso no se ve todos los días: el Cometa Halley acaba de pasar por la zona mixta en Tibás.

Hora 19: A las 3 p. m. del viernes 25 de setiembre, el Comité Ejecutivo de la Federación Costarricense de Fútbol se reúne de manera extraordinaria en el Proyecto Gol (San Rafael de Alajuela). Las conversaciones iniciaron por teléfono y WhatsApp desde el mismo jueves. Al momento de entrar a la sesión, la mayoría de los miembros de ese órgano se inclinan por cesar a Batista de una vez, luego de la vergonzosa derrota.
Hora 22: Casi a las 6 p. m. del viernes, luego de tres horas de discusiones, Fernando Batista salva el puesto. Hubo dos factores determinantes para que el Ejecutivo cambiara de criterio; primero, la defensa que hizo el director de Selecciones Nacionales, Rónald González.
Este funcionario no tiene voto dentro del Comité, pero su trabajo es precisamente orientar a los dirigentes con un criterio técnico. “Yo di mi recomendación de acuerpar a Fernando en este proceso y que se evalúe más adelante... Confiamos en que pueda sacar el barco de la Selección”, afirmó ante la prensa.
El otro detalle que salva a Batista es la burocracia normal de un viaje internacional. El grupo se desplaza a Jamaica el sábado -apenas unas horas después- y obviamente debe llevar un entrenador.
Si Batista es destituido, resulta complicado montar en el avión a otra persona, pues existen trámites migratorios que cumplir. “Tal vez hubiéramos logrado que el nuevo técnico pueda entrar”, cuenta una fuente federativa, “pero quién sabe si hubiera tenido que pasar todo el día en el aeropuerto”.

Hora 42: La Selección viaja a Jamaica el sábado a las 2 p. m. en un vuelo chárter. Carlos Barahona va en la delegación. Incluso va a jugar al día siguiente. Sus cuestionamientos a Batista no le pasan factura.
Hora 46: A las 8 p. m. hora de Jamaica (6 p. m. de Costa Rica), Fernando Batista da la conferencia de prensa anterior al partido contra Haití. Es una disposición reglamentaria en todos los torneos internacionales, y si un técnico no acude, habrá sanciones.
Esta es una rueda de prensa muy particular, porque solo hay un periodista en el salón del hotel en Jamaica: Anthony Porras, enviado de radio Columbia. Entonces, entre Porras y Adriana Durán (comunicación de la Fedefútbol) se alternan para hacerle las preguntas al Bocha durante unos diez minutos.
El tono de la conversación es relajado, pese a que todavía hay pólvora en el aire tras la reunión del Ejecutivo del día anterior. Ese tono cambiará totalmente la próxima vez que Porras y Batista estén cara a cara, al día siguiente, después del descalabro en el segundo partido.
Hora 69: Son las 7 p. m. hora local (5 p. m. en nuestro país) y empieza el partido ante Haití en el estadio Sabina Park de Jamaica. Los haitianos juegan como locales en ese otro país debido al clima de violencia en su propio territorio.
Al igual que Curazao, Haití tiene buenos futbolistas que militan en equipos de Europa y Norteamérica. Pero atención a este detalle: Costa Rica enfrentó en estos dos encuentros primero a un país minúsculo, cuya población total equivale al cantón central de Cartago, y luego a otro que ni siquiera puede jugar en su casa.
Hora 71: A las 9 p. m. en Jamaica, 7 p. m. en Costa Rica, la Selección vuelve a perder, esta vez con Haití. Los aficionados estallan y las transmisiones deportivas arden. Hay fuertes críticas a los jugadores, pero como siempre pasa en estos casos, la furia se concentra principalmente en una persona.
Las conferencias de prensa posteriores al partido también son obligatorias por reglamento. Acudir no es opcional ni para el técnico ni para la Federación, no importa lo que haya pasado en la cancha unos minutos antes. Así sea la peor de las derrotas, hay que dar la cara. O así sea que ya circula el famoso meme de la puerta de TD Más.
De nuevo, Anthony Porras -enviado de Columbia- es el único periodista costarricense en la sala. Esta vez, la encargada de comunicación de la Fedefútbol no interviene y deja que Porras pregunte una y otra vez.
A Porras le dicen “La Pitón” por la vehemencia ofídica de sus preguntas. Entonces comienza un tenso intercambio.
-Voy a comunicar que mañana hay que entrenar y trabajar, dice Batista cuando le dan a entender que si va a “comunicar” su renuncia, por los malos resultados.
-Don Fernando, 19 goles en contra. En realidad, no hay estadística que pueda encontrar para algo positivo. ¿Por qué ha costado tanto el arranque?, contraataca el periodista.
-A veces se da de esta manera, es la respuesta del entrenador.
Batista trata de ganar tiempo, sabiéndose contra las cuerdas. Incluso llega a afirmar que no estaba de acuerdo con los fogueos de junio contra Inglaterra y Colombia (muy oportuno decirlo en setiembre). Además, casi da a entender que su trabajo empezó el jueves con el partido ante Curazao (el primero oficial).
El periodista lo desarma con una frase demoledora: “Pero usted cobra desde marzo...”. Ahí Batista, desencajado, le pide que hable de lo deportivo. La conferencia termina después de solo unos minutos; fue un cruce corto pero intenso, como uno de esos rounds del boxeo clásico.
Hora 72: Es el domingo 27 de setiembre a las 10 p. m. hora de Costa Rica, la medianoche en Jamaica. La Selección se alista para regresar al país en un vuelo chárter. Fernando Batista ya no es el entrenador de la Selección; solo falta el formalismo de reunirse, votar y avisarle. Y claro, poner el consabido cartelito de “Gracias”. Todo este protocolo ocurrirá el lunes.
Los miembros del Comité Ejecutivo, que el viernes habían dudado, esta vez lo tienen claro. El proceso de Batista es insostenible: el tren se le descarriló en tres días por la inercia avasalladora de dos derrotas que no estaban en el presupuesto.
En este deporte, la realidad se escribe, modifica, destruye y reconstruye en solo uno o dos partidos. Los seguidores pasan a ser detractores en un santiamén; esto aplica para la gradería, las redes sociales y la sala de sesiones del Ejecutivo.
Pero de inmediato queda un tema pendiente. En apenas cuatro días viene otro partido oficial, y tres días después hay uno más. Así que, casi al mismo tiempo del despido de Batista, nombran a Bryan Ruiz como entrenador interino. Ese calificativo ni debería ser necesario: a fin de cuentas, en la práctica casi todos los entrenadores son interinos.
Con la llegada de Ruiz, de repente desaparecen los conflictos con Keylor Navas y Juan Pablo Vargas. La Selección entrena, viaja y juega. Como en la canción de Paty Manterola, el fútbol no para.
Hora 0: Es el jueves 1.° de octubre a las 8 p. m. en el Estadio Nacional de Managua. Bryan Ruiz dirige su primer partido con la nueva Selección de Costa Rica...
