El mundo del fútbol vivió un nuevo capítulo de violencia el pasado martes 6 de octubre, cuando el árbitro keniano John Sulwe fue perseguido por jugadores y aficionados del Kariobangi Sharks tras señalar un penal en un partido por la permanencia en primera división.
En las imágenes que se viralizaron en redes sociales, se puede observar a los futbolistas del Kariobangi, vestidos de blanco y verde, rodeando y empujando al árbitro de forma reiterada después de que señalara la pena máxima.
Poco después, decenas de hinchas del club invadieron el césped del Complejo Deportivo de Ulinzi, un estadio de Nairobi.
La acción ocurrió en el minuto 68, cuando los Sharks, equipo de la capital, ganaban 2-1. No obstante, si el Mombasa United —club de la segunda ciudad más importante del país, que milita en la segunda categoría— convertía el penal, quedaba en una buena posición para ascender, ya que había ganado 2-1 en el partido de ida.
El marcador no se movió, puesto que el árbitro tuvo que ser evacuado por el personal del estadio tras recibir numerosos golpes de hinchas furiosos. Incluso se aprecia cómo un aficionado lanza una silla de plástico que pasa a centímetros de la cabeza del juez.
Por el momento, ni la Federación Keniana de Fútbol (FKF) ni los dos equipos implicados se han pronunciado sobre el incidente.
Este partido ya estaba rodeado de polémica: el Kariobangi Sharks pertenece a un expresidente de la FKF y terminó el campeonato en el puesto 16, que implicaba el descenso.
Sin embargo, el club impugnó ante la justicia tanto su descenso como el ascenso del Mombasa United. Tras un largo bloqueo, la FKF —implicada en el pasado en varios casos de corrupción— decidió organizar dos partidos de desempate para zanjar la cuestión.
Kenia será uno de los países organizadores, junto con Uganda y Tanzania, de la próxima Copa de África de Naciones, en junio de 2027.